miércoles, noviembre 22, 2006

En manos de superniñeras

La educación de los jóvenes ´Superniñeras´ contra el gamberrismo
Blair crea un ejército de psicólogos del Estado para enseñar a educar a los niños
Los adolescentes británicos son de los más alborotadores de la UE, los que más drogas y alcohol consumen

La iniciativa despierta gran polémica, al ser vista como una injerencia del Estado en el ámbito de la educación familiar y una medida propia del Estado niñera
La Vanguardia 22/11/2006 Actualizada a las 03:31h Londres / Rafael Ramos

Tony Blair ha subido un peldaño más en su particular escalera de la lucha contra el gamberrismo y el comportamiento antisocial, al anunciar la creación de una brigada de superniñeras que ayudarán a los padres a educar a los hijos conflictivos y marcar unas pautas de comportamiento. La iniciativa ha suscitado en seguida una enorme polémica, por tratarse de una injerencia del Estado en la esfera familiar. El ejército de niñeras (en realidad psicólogos cualificados en la educación infantil y juvenil) será desplegado inicialmente en 67 áreas de Inglaterra caracterizadas por su elevado nivel de conflictividad atribuida a los adolescentes, donde se registra un mayor número de quejas de vecinos relacionados con el consumo de droga, el ruido, la suciedad, la promiscuidad sexual y el abuso de alcohol (más de un millón de adultos británicos ha considerado mudarse de barrio o de ciudad debido al gamberrismo). El programa piloto, de dar resultado positivo, se extendería al resto del país, pero no al País de Gales y Escocia, que tienen sus propios gobiernos autónomos. áreas de Inglaterra caracterizadas por su elevado nivel de conflictividad atribuida a los adolescentes, donde se registra un mayor número de quejas de vecinos relacionados con el consumo de droga, el ruido, la suciedad, la promiscuidad sexual y el abuso de alcohol (más de un millón de adultos británicos ha considerado mudarse de barrio o de ciudad debido al gamberrismo). El programa piloto, de dar resultado positivo, se extendería al resto del país, pero no al País de Gales y Escocia, que tienen sus propios gobiernos autónomos. Tony Blair ha esbozado su plan, que costará seis millones de euros inicialmente, en una entrevista concedida a The Sun,propiedad de su aliado y magnate de las comunicaciones Rupert Murdoch, y que se vende especialmente entre las clases populares donde se encuentra la inmensa mayoría de responsables y también de víctimas del gamberrismo - un problema grave en las barriadas de protección oficial de las ciudades del norte de Inglaterra-. El programa tendrá un doble elemento, voluntario y obligatorio. Por un lado, los padres y tutores podrán acudir a los psicólogos para solicitar consejo cuando lo necesiten, y por otro, los trabajadores sociales tomarán cartas de manera automática cuando niños y chavales sean identificados como responsables de actos de comportamiento antisocial, desde simples faltas de urbanismo como arrojar basura o hacer ruido de noche hasta acciones graves de la esfera delictiva, como robar coches o vender droga. "No se trata de interferir en la gestión de las familias - ha dicho Blair, un cristiano practicante-, sino de tomar medidas eficaces para impedir la ruptura del tejido social y combatir una carencia de códigos de conducta que hace incalculable daño a los niños cuando aún son maleables y pueden aprender, antes de que desarrollen vicios que luego son muy difíciles de eliminar". Pero la respuesta de políticos y psicólogos ha sido mixta, y denunciada como un nuevo ejemplo de la obsesión del laborismo por introducir al Estado en todas las esferas de la vida, incluso la familia. "¿No sería mejor dedicar esos millones - y más si hace falta- a mejorar los colegios en las comunidades con nivel educativo más bajo, construir más polideportivos y escuelas de teatro, y atajar así los problemas de fondo?", se pregunta Annette Mc-Diermid, socióloga especializada en gamberrismo juvenil. Otra fuente de discrepancia es la selección de las 67 ciudades o barrios donde operarán los psicólogos. Los adolescentes británicos figuran entre los más violentos de Europa, y la estructura familiar del país es una de las más débiles, según numerosos estudios independientes. En Inglaterra, un 45% de los chicos mayores de 15 pasa las tardes fuera de casa con sus amigos (en Escocia un 59%), mientras que en Francia el porcentaje es tan sólo del 17%. Un 93% de los chavales italianos cena normalmente con su familia, pero sólo un 64% de los ingleses. "En Gran Bretaña falta una relación interactiva y estructurada entre adultos y adolescentes - dice Nick Pearce, del Instituto de Investigación de Políticas del Estado-. Chicos y chicas aprenden a comportarse imitándose unos a otros, en vez de recibiendo pautas de la familia, y en consecuencia son mucho más vulnerables al fracaso y susceptibles de caer en el gamberrismo". Los chavales británicos son de los primeros consumidores de cannabis de la UE (un 38% ha tomado droga) y los mayores bebedores compulsivos tras irlandeses y daneses.

domingo, noviembre 19, 2006

Alarma en las aulas

“Se veía venir”, dirán algunos. Puede. De golpe, toda la prensa –la sensacionalista desacomplejada y también la acomplejada- se ha visto invadida por una cascada de informaciones sobre agresiones adolescentes a un profesorado cada vez más vulnerable. Si hasta ahora algo estaba claro era la autoridad del profesorado en el ámbito de la escuela, que era su territorio específico. Nadie la cuestionaba demasiado, porque reforzar su figura era esencial para educar a nuestros hijos. Todos contribuíamos a alzar lo más alto posible su posición, incluso aunque su representación ocasional no lo mereciera especialmente. Pero, sabíamos que sin esa mediación difícilmente conseguiríamos doblegar la tendencia al desorden de nuestros vástagos, sanamente invadidos por un caos de pulsiones absolutamente naturales pero poco favorecedoras del aprendizaje.

Sin embargo, con el tiempo y “gracias” al buenismo pedagogista, descubrimos que no había para tanto, que los profesores a veces pueden ser incompetentes e ignorantes, que la disciplina mucha veces enmascara la incapacidad para estimular el aprendizaje autónomo, que nuestros niños tienen grandes potenciales si se les motiva convenientemente, que esos niños inocentes difícilmente desarrollan sus potenciales si no les ayudamos a superar sus heridas y frustraciones, etc. Y se llegó a la conclusión de que había que impulsar un perfil de educador dialogante, motivador, amistoso, próximo, implicado en los problemas del alumnado...y que hiciera de la conexión emocional y el "buen rollo" permanente su principios básicos de actuación. Los padres también se apuntaron a la nueva moda, que evitaba el tradicional distanciamiento “padres – hijos” derivado de un antipático ejercicio de la autoridad. Ahora todos podríamos ser amigos y nada perturbaría ese estado de armonía y gozo disneywordliano.

Los muchachos y muchachas captaron lucidamente el mensaje, pero a su manera: los adultos en lugar de educarles como siempre se ha hecho, querían reducirles a proveedores de satisfacciones emocionales y buen rollo perpetuo –mundo Disney-.

Ante tan “benéficos” opresores, empeñados constantemente en abrumarte con sus castradores mimos y expectativas de felicidad, resulta complicado rebelarse -eres incapaz de valerte autonomamente- y se suele reaccionar destilando rencor, vengando su frustración con castigadoras exigencias y huyendo de vez en cuando a territorios inaccesibles para no ahogarse en el magma adulto.

Muchos de estos niños “obligados a ser felices” sienten sana envidia cuando ven a padres o madres que regañan y castigan a sus hijos sin complejos y sin cuestionar por ello sus relaciones. En lugar del simulacro de felicidad permanente que les han impuesto, parecen anhelar aquellas relaciones jerarquizadas y desiguales –unos mandan, otros obedecen-, con sus momentos gratos e ingratos, y la sensación de ir acumulando aprendizajes -a veces duros- que les permitirán en un futuro conquistar su propia libertad. Al final, resulta que la obediencia y la disciplina son mucho más liberadoras que esas dictaduras amorosas, cargadas de felicidad impostada, expectativas insatisfechas, sermones interminables, presiones insanas, falta de energía, confusión profunda y frustración indisimulable. El universo “guay” fue un bello sueño, pero el resultado final espanta. Hay que reaccionar.

buenamente