miércoles, noviembre 19, 2008
Trascender
Y he recordado la entrevista del domingo pasado en La Vanguardia a Adolfo Nicolás: "La espiritualidad tiene que ver con algo que se sale de mi control mental, físico y cultural. Es abrirse al mundo de la gratuidad. Es saber que la vida es un bien, que la alegría surge de dentro, que hay esperanza contra toda esperanza"
martes, octubre 09, 2007
La teología feminista y Teresa Forcades

He de confesar que hace unos años la lectura de algunos artículos debido a teólogas feministas tuvo un efecto demoledor sobre mi antigua fe cristiana, ya entonces seriamente debilitada. Por eso, no deja de provocarme perplejidad la figura de una monja de lozano aspecto que exhibe su hábito sin complejos y que concilia su lucha feminista con una fe que a mí se me antoja difícil de deslindar del paraguas patriarcal que la cobija.
Por eso, me decidí a acudir a la presentación. Pensé que si ciertas teólogas feministas acabaron con mi fe, lo justo sería que otras teólogas feministas me ayudasen a recuperarla. Como le comenté a J., que se animó a acompañarme, iba con la intención de formular una pregunta muy precisa: “¿Cómo consigue mantener viva su fe cristiana y conciliarla con su compromiso feminista, cuando todo en la religión y la iglesia cristiana nos remite a la figura de un Dios patriarcal?” (formulación educada) o “Si la Madre Teresa de Calcuta que no era feminista tenía dudas, usted tiene más motivos para no creer en Dios. ¿No vive en una dramática contradicción?” (formulación impertinente)
Cuando terminó la sesión de preguntas que siguió al acto estricto de la presentación, J. me preguntó “¿Por qué no has intervenido?”. Y le contesté: “Primero, porque me intimidaba un auditorio tan concurrido, pero también porque creí que sus palabras comentando la obra ofrecían respuesta suficiente a mis preguntas (no formuladas.)”
Veamos.
Teresa Forcades que se identifica con el feminismo de la igualdad, y que es autora de una interesante obra sobre la Trinidad (La Trinitat avui), insiste en hablar de Dios como comunidad, cómo relación en la diversidad, una diversidad que no acepta divisorias de género ni de otra categoría.
El interés por este planteamiento me ha llevado posteriormente a buscar más información sobre sus tesis trinitarias y he encontrado un texto suyo que resulta elocuente y esclarecedor:
La imagen que tenemos de Dios tiene que ver con la imagen que tenemos de nosotros mismos y de nuestras sociedades. La pirámide en la que Dios es el punto más alto y el Hijo y el Espíritu están en posición inferior ha permitido a la Iglesia afirmar que la única forma posible de gobierno es la monarquía absoluta.Pero desde que el hombre ha buscado liberarse de quienes ocupaban el poder (decían que por la Gracia de Dios), asimilando los conceptos de la Revolución Francesa de Libertad, igualdad y fraternidad, se ha ido librando de quienes le quieren mandar, y ama por encima de todo su libertad, a la que también podemos llamar “autonomía”.
Después de la modernidad ya no es posible creer que haya personas que estén por debajo de otros, ha afirmado el teólogo alemán Greshake. Por eso, la representación de una Trinidad poniendo el Padre al vértice de un triángulo y al Hijo y al Espíritu en la base, “subordinados”, no representa un modelo que acepte la sociedad actual acepte. El Hijo no es menos Dios que el Padre, y el Espíritu tampoco. Existe una nueva concepción trinitaria que sitúa en un plano de igualdad a las tres personas divinas, entendida cada una como una persona diferente, no clonada, y relacionadas en amor puro, o sea, en comunión. Esta relación trinitaria, en comunión, nos ofrece un modelo para organizar nuestra sociedad a su imagen y semejanza. La mujer y el hombre de hoy pueden aceptar que Dios sea el centro de todas las cosas (teocentrismo), pero no que a la hora de la verdad en este centro se sitúen personas que dicen hablar en nombre de Dios y que interpretan su voluntad. Este es el problema.Si Jesús actúa según la voluntad del Padre no es un modelo para el hombre moderno. Jesús manifiesta su independencia en el Huerto de Getsemaní cuando dirigiéndose al Padre dice: “que se haga tu voluntad, y no la mía” Él no se siente obligado, pero haciendo ejercicio de su libertad, hace donación de su vida al Padre.Podríamos decir que sólo hay tres clases de amor. Ni cuatro, ni una; tres, que son: dar, recibir y compartir.
La donación pura es aquella que a pesar de ser hecha en espíritu de reciprocidad, si ésta no se da, se seguiría ejerciendo. Pero seguiría buscando en el otro alguna forma de reciprocidad.
La donación que se siente completa en sí misma, que no le importa la respuesta del otro, aunque se le llame a veces “amor altruista” o incluso “espiritual” quiere decir en la práctica que el otro no se tiene en cuenta, que es menospreciado, y no lo llamaremos amor, sino paternalismo o maternalismo.
Dios no nos ama así. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, Dios nos sale al encuentro y busca nuestra respuesta porque para Él nuestro ”Sí” es importante.
De modo parecido, la recepción pura es aquélla en la que la persona que recibe, aunque por enfermedad o circunstancias personales no pueda “dar nada”, muestra su agradecimiento a la persona dando.
La recepción sin espíritu de reciprocidad no sería amor, sería infantilismo.
En la donación pura y en la recepción pura se desea la reciprocidad.
Sin embargo, una donación que obligase a un retorno equivalente, no sería amor sino mercantilismo.
La tercera clase de amor, la reciprocidad, sería como la síntesis de las dos anteriores. Compartir quiere decir vivir en una comunidad de amor[1].
FUENTE:https://esglesiaplural.cat/modules.php?name=News&file=article&sid=238
OTROS TEXTO DE INTERÉS
http://www.poblet.cat/pfw_files/cma/Content/dimensio/POBLET_N_m._13__interior_.pdf
http://www.fragmenta.cat/books/view/3
En la obra Trinitat avui (p.75) utiliza estas palabras:
El Padre es porque «se da». El Hijo es porque «se recibe». El Espíritu es porque «se comparte». Nosotros podemos dar porque el Dios que nos ha dado el ser y nos fundamenta es Padre (Madre- Padre). Podemos recibir porque el Dios que nos ha dado el ser y nos fundamenta es Hijo (Hija-Hijo). Podemos compartir porque el Dios que nos ha dado el ser y nos fundamenta es Espíritu. El Espíritu es reciprocidad, pero reciprocidad extática (incluye necesariamente un tercero, al servicio del que pongo todo el bien que recibo)[cf Jn 15,15: «A vosotros os he dicho amigos porque os he hecho conocer todo aquello que he oído de mi Padre». Jn 6,39: «Y la voluntad de quién me ha enviado es ésta: que no pierda nada de aquello que me ha dado, sino que lo resucite el último día].[2]
Si existe una concepción trinitaria intoxicada de patriarcalismo es debido a una pobre aproximación al verdadero misterio trinitario. Y ella, que entiende que cada generación tiene sus desafíos específicos, se considera llamada a asumir el reto de promver una teología crítica que se libere de sus distorsiones masculinistas (por eso se habla también de una “teología de liberación”).
Aunque desde la jerarquía eclesiástica y desde la teología más formalmente ortodoxa se insiste en la complementariedad de hombres y mujeres, y se condena la perspectiva de género como una expresión de una ideología disolvente, ella asume la conveniencia de la noción de género y se sitúa en la corriente del feminismo de la igualdad. Pero lo hace con matices que vale la pena resaltar.
Para Teresa Forcades no tiene sentido discutir que en nuestro punto de partida antropológico las diferencias entre hombres y mujeres son obvias y que las construcciones de género del pasado las han exacerbado con frecuencia. Pero este punto de partida no nos impide concebir un punto de llegada escatológico que en lugar de exacerbar la diferencia, nos invite a trascender las limitaciones del género. Nuestro punto de partida en realidad es una oportunidad para superar esas limitaciones con que nos hemos constreñido a lo largo de la Historia. Para ella, el mensaje cristiano, de hecho, es una oportunidad para trascender el género. Un religiosidad apegada a los estereotipos de género sería una religiosidad inmadura. “Ser persona tal y como lo son el Padre, el Hijo y el Espíritu nos exige a todos, mujeres y hombres, ser capaces de ir más allá de los estereotipos de género para amar tal y como Dios ama: con soltura en la intimidad y con soltura a la soledad”(https://esglesiaplural.cat/).
Este marco en el que se inscribe la obra presentada (demasiado breve para mi gusto) y el trabajo teológico de Teresa Forcades. Y yo, de momento, me quedé bastante satisfecho con sus explicaciones y con deseos de seguir su trayectoria.
Forcades durante la presentación recordó que la teología se inició como misteriología (acompañamiento hacia le misterio bsado en la escritura y en la interpretación literaria). En la Edad Media la interpretación de las escrituras pasó a basarse en la razón humana. En la Edad moderna cobró importancia la experiencia personal, el dejarse impactar por los textos bíblicos. Ahora nos encontramos en una etapa de teología crítica, que para ser buena teología no puede renunciar ni al misterio, ni a la razón, ni a la experiencia personal. ¡Suerte!.
La teologia feminista en la història. Contrapunts de Miriam Díez Bosch, Marta Pessarrodona i Abdennur Prado. Col·lecció: Introduccions. Volum: 3. 152 pàgines, Primera edició: Juny del 2007. ISBN: 978-84-935695-4-9
La teologia feminista és una teologia crítica. La investigació crítica neix sempre arran d’una experiència de contradicció. L’objectiu de la teologia crítica és doble: posa en evidència els aspectes de la interpretació rebuda que generen contradiccions i cerca d’oferir alternatives d’interpretació teològicament consistents que permetin superar aquestes contradiccions. Com que aquestes contradiccions sovint són generades per situacions de discriminació o injustícia, a les teologies crítiques també se les anomena teologies de l’alliberament. La teologia feminista és una modalitat de teologia crítica o de l’alliberament. El camí de la teòloga o del teòleg feminista és, doncs, necessàriament, un camí de lluita i de reivindicació, però això no vol dir que hagi de ser només un camí de lluita o de reivindicació. No ho és. És alhora, i des del cor mateix del seu compromís, camí de gratuïtat, de do, de sorpreses i regals inesperats, de descobertes que eixamplen cada vegada més l’horitzó inicial, de vegades modificant-lo, sovint fent-lo més precís i donant-li un sentit més ple. És camí de lluita, és camí de gratuïtat i, sobretot, és camí de solidaritat, d’encarnació, d’implicació en els dolors i les joies dels qui pateixen rebuig o discriminació.
Autora
Teresa Forcades i Vila (Barcelona, 1966) és doctora en salut pública (Universitat de Barcelona), especialista en medicina interna (State University of New York), Master of Divinity (University of Harvard) i llicenciada en teologia fonamental (Institut de Teologia Fonamental de Sant Cugat). Actualment viu a Alemanya, on prepara la seva tesi doctoral en teologia sobre el concepte de persona. Va dedicar la tesi doctoral en salut pública a les medicines alternatives, i la tesi de llicenciatura en teologia, a la Trinitat. Ha publicat La Trinitat, avui (Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2005) i Els crims de les grans companyies farmacèutiques (Cristianisme i Justícia, 2006). És monja benedictina de Sant Benet de Montserrat des de l’any 1997.
Autors dels contrapunts
Miriam Díez Bosch (Girona, 1973) és periodista especialitzada en religió. Viu a Roma des del 1999. És professora a la Universitat Pontifícia Gregoriana i treballa a l’agència internacional Zenit. És membre de la Càtedra Dona i Cristianisme de la Facultat Pontifícia Marianum. Marta Pessarrodona (Terrassa, 1941) és poeta, narradora, assagista, dramaturga i traductora. Ha publicat recentment Donasses. Protagonistes de la Catalunya moderna (Destino, 2006). Col·labora habitualment al diari Avui i a la revista El Temps.Abdennur Prado (Barcelona, 1967) és cofundador i president de la Junta Islàmica Catalana, i director del I i II Congrés Internacional de Feminisme Islàmic (Barcelona 2005 i 2006). És autor d’El Islam en democracia (Junta Islàmica, 2006).
Índex i fragment
Coberta
Entrevista a El Periódico 7-8-2007
Entrevista a El Periódico 7-8-2007 (en castellano)
Introducció
L’any 1641, la filòsofa i teòloga Anna Maria van
Schurman, coneguda entre els seus contemporanis com
la Minerva holandesa i considerada la dona més culta del
segle xvii, va escriure: «Tot allò que condueix a la veritable
grandesa d’ànima és escaient per a una dona cristiana
[…].
Tot allò que perfecciona i honora l’intel·lecte humà
és escaient per a una dona cristiana […]. Tot allò que
obre la ment vers un plaer nou i honest és escaient per a
una dona cristiana.» «El cel és el límit» és l’expressió que
Van Schurman va fer servir en una carta dirigida a la
també filòsofa i teòloga francesa Marie de Gournay, en
defensa de l’accés de les dones a l’estudi de les ciències
sense restriccions de cap mena. Van Schurman dominava
l’àlgebra, l’aritmètica, la geometria i l’astronomia, però
abans que res era teòloga. Per ella, l’expressió «el cel és el
límit» significava que el criteri últim és Déu i no els costums
o les conveniències humanes. Això és: és Déu qui
ha format tant la dona com l’home a la seva imatge, i els ha
fet éssers racionals per tal que li donin lloança per mitjà
de la creació; les capacitats de cada persona són un do
que Déu li ha donat i del qual Déu l’ha feta personalment
responsable (paràbola dels talents, Mt 25,14-30);
viure humanament, viure cristianament, significa respondre
amb tota gravetat i responsabilitat al do de Déu en
nosaltres, conreant fidelment fins al límit els propis talents
per donar-li lloança.
«El cel és el límit.» Però el límit pràctic de Van
Schurman —igual que el de la majoria de les dones
d’avui— van ser, com veurem, les seves dues ties malaltes,
de les quals va tenir cura personalment durant més
de vint anys (cf. Mt 25,31-46).
René Descartes, contemporani de Van Schurman — com
ella resident a Holanda i amic seu fins que va declarar
que la Bíblia no contenia «idees clares i distintes» i que,
per tant, no podia fonamentar cap filosofia coherent—,
li aconsellava que deixés les tietes i es dediqués de ple a
la filosofia. El mateix consell donava Descartes a una
altra amiga per la qual sentia un gran respecte intel·lectual,
la princesa Elisabeth de Bohèmia, quan aquesta li parlava
dels problemes que tenia per arranjar un casament
favorable per a les seves germanes o per defensar un dels
seus germans d’una acusació d’homicidi. Elisabeth de
Bohèmia va mantenir correspondència regular amb René
Descartes i amb Anna Maria van Schurman i, com també
veurem, va protegir Van Schurman al final de la seva
vida. Descartes va dir d’ella que era l’única persona que
havia entès la seva nova filosofia. Elisabeth de Bohèmia
és considerada avui la crítica contemporània més aguda
de la filosofia cartesiana, especialment pel que fa als límits
de la dicotomia cos-esperit (res extensa - res cogitans)
que es troba al cor d’aquesta filosofia. Com a resposta a
les seves crítiques, Descartes va escriure el tractat Passions
de l’ànima, que li va dedicar en reconeixement de la seva
decisiva pregunta: «¿Com pot la ment dominar el cos si
són dues substàncies del tot distintes? Si no tenen res en
comú, ¿com pot l’una afectar l’altra, moure l’altra, ni que
sigui per dominar-la?» Van Schurman, per la seva banda,
sense cercar de respondre directament a Descartes, va
bastir una filosofia paral·lela que s’oposava al subjectivisme
del cogito ergo sum cartesià (sóc o existeixo en tant
que penso), amb l’objectivisme del sum ergo cogito (puc
pensar perquè sóc feta d’una determinada manera, i
«aquesta determinada manera de ser feta que em permet
pensar» precedeix el meu pensament). Sense l’element
objectiu la filosofia perd tota consistència. Descartes
mateix afirma clarament al Discurs del mètode que Déu
és necessari per salvar les apories del seu sistema. Tanmateix,
el Déu cartesià —a diferència del Déu de Van
Schurman i d’Elisabeth de Bohèmia— és extrínsec a la
filosofia i la fonamenta només des de fora, la tutela —com
si diguéssim— des de dalt, i prepara així el camí de la
seva (de Déu) eliminació definitiva.
Descartes, igual que Van Schurman i Elisabeth de
Bohèmia, no es va casar mai, però —a diferència d’elles—
tampoc no es va sentir mai directament responsable del
benestar dels seus familiars. Descartes va tenir una filla
natural, Francine, que va morir a l’edat de cinc anys. El
seu pare l’estimava molt, però no s’havia hagut de preocupar
mai de les seves necessitats físiques quotidianes.
Per a això ja hi havia la seva mare.
Anna Maria van Schurman, l’obra i la vida de la qual
van formar part substantiva de la història intel·lectual del
segle xvii europeu, no surt als llibres de teologia. Pel
que fa al pensament teològic és com si no hagués existit
mai.
La definició escolàstica de la teologia és «fe que cerca
comprensió» —fides quaerens intellectum—. Recuperar
la figura de Van Schurman i de totes les dones que al
llarg dels segles han fet teologia, és a dir, han reflexionat
de manera sostinguda i sistemàtica sobre la seva fe, és
una de les tasques de la teologia feminista en la seva vessant
històrica. En la seva vessant filosòfica, la teologia
feminista es pregunta pel per què global: ¿per què han
tendit a desaparèixer de la història les aportacions intellectuals
de les dones?
La resposta no és fàcil. No n’hi ha prou a contestar:
«Perquè els barons dominen la història o el món i no
han volgut o no han pogut preservar o tenir en compte
les aportacions intel·lectuals de les dones.» ¿És veritat que
els barons dominen la història o el món? ¿Per què? ¿És
veritat que no han volgut o no han pogut preservar les
aportacions intel·lectuals de les dones o tenir-les en compte?
¿Per què?
I Déu, ¿què hi diu?
Inspiradas en estos planteamientos, que invitan a trascender el género, encuentro estas recomendaciones para la oración:
Les nostres relacions haurien d’estar alimentades per aquest Esperit de Jesús que és reciprocitat, interrelació i fraternitat: “...Jo estic en el meu Pare, i vosaltres en mi, i jo en vosaltres...” (Jn 14,20). “...Us he dit tot això perquè la meva joia sigui també la vostra i la vostra joia sigui complerta. Aquest és el meu manament: que us estimeu els uns als altres tal com jo us he estimat...” (Jn 15,11-12)
La pregària de Sant Francesc exemplifica la praxi i n’és expressió d’aquest manament :
Senyor, fes de mi un instrument de la teva pau!
Que on hi hagi odi, hi posi amor.
On hi hagi ofensa, hi posi perdó.
On hi hagi discòrdia, hi posi veritat.
On hi hagi dubte, hi posi fe.
On hi hagi desesperació, hi posi llum.
On hi hagi tristesa, hi posi joia.
Oh Mestre, fes que jo vulgui més aviat consolar que no pas ser consolat;
comprendre, més que no pas ser comprès;
estimar, més que no pas ser estimat.
Perquè és donant-nos que obtenim,
és oblidant-nos que ens trobem,
és perdonant que som perdonats,
és morint que naixem a la vida eterna!
http://www.fragmenta.cat/books/view/3
[1] En este mismo texto, T. Forcades se permite sacar consecuencias de esta concepción trinitaria para replantear las relaciones de género: Ser persona es ser capaz de elegir, libremente, una relación en comunión (amor de donación) con los otros y a través de ellos amar y dar gloria a Dios. Pero es preciso tener en cuenta las características de género que nos diferencian los hombres de las mujeres. Se desprende de un estudio de una psicóloga norteamericana que las dificultades de compartir en las relaciones de género se deben a la bifurcación de tendencias entre los hombres y las mujeres. Los hombres orientados al auto-posesión (o sea a la “libertad”), en el fondo lo que tienen es miedo a la intimidad. Por esa razón hablan poco con sus mujeres y no les manifiestan sus sentimientos, pese a que las aman. Las mujeres orientadas al auto-estimación (“amor”), en el fondo lo que tienen es miedo a la soledad. Necesitan de su hombre que esté por ellas, que sea un compañero próximo. Pero eso sólo es así en la medida en que el hombre y la mujer son inmaduros y se identifican con los roles de género que aprendieron en la niñez. Ser persona tal y como lo son el Padre, el Hijo y el Espíritu nos exige a todos, mujeres y hombres, ser capaces de ir más allá de los estereotipos de género para amar tal y como Dios ama: con soltura en la intimidad y con soltura a la soledad. Eso es a lo que ella misma llama: TRASCENDER EL GÉNERO.
TEXTO COMPLETO EN CATALÁN: No hi ha un Déu amb una dinàmica pròpia allunyat de les nostres vides, sinó un Déu proper (Pare-Mare) que cerca una relació amb la humanitat, com en l’antic Testament ens el presenta Osees, “gelós del seu Poble”, que el cerca, que li demana que torni a Ell. La relació d’amor que Déu estableix amb els humans es fonamenta en la gratuïtat. Déu ens estima perquè vol, i ens ha creat per estimar-nos, un per un, i que des de la nostra condició de persones úniques visquem estimant-nos com Ell ens estima. La imatge que tenim de Déu té a veure amb la imatge que tenim de nosaltres mateixos i de les nostres societats. La piràmide en la que Déu és el punt més alt i el Fill i l’Esperit estan en posició inferior ha permès a l’Església afirmar que la única forma possible de govern és la monarquia absoluta.Però des que l’home ha cercat d’alliberar-se dels qui detentaven el poder (deien que per la Gràcia de Déu), assimilant els conceptes de la Revolució Francesa: Llibertat, igualtat i fraternitat, s’ha anat desempallegant dels qui el volen manar, i estima per sobre de tot la seva llibertat, que en podem dir “autonomia”. Després de la modernitat ja no es possible creure que hi hagi persones que estiguin per sota d’altres, ha afirmat el teòleg alemany Greshake. És per això que la representació d’una Trinitat posant el Pare al vèrtex d’un triangle i el Fill i l’esperit a la base, “subordinats”, no representa un model que la societat actual accepti. El Fill no és menys Déu que el Pare, i l’Esperit tampoc. Per tant hi ha una nova idea trinitària que deixa en un pla d’igualtat les tres persones divines, cada una entesa com a persona diferent, no clonada, i relacionades en amor pur, és a dir, en comunió. Aquest relació, en comunió, trinitària ja fa possible que ens serveixi de model per a organitzar la nostra societat a la seva imatge i semblança. La dona i l’home d’avui poden acceptar que Déu sigui el centre de totes les coses (teocentrisme) però no que a la pràctica, en aquest centre si posin persones que diuen que parlen en nom de Déu i interpreten la seva voluntat. Aquests és el problema.Si Jesús actua segons la voluntat del Pare no és un model per a l’home modern. Jesús manifesta la seva independència a l’Hort de Getsemaní quan dirigint-se al Pare diu: “que es faci la teva voluntat, i no la meva” Ell no se sent obligat, però fent exercici de la seva llibertat, fa donació de la seva vida al Pare.Podríem dir que només hi ha tres classes d’amor, ni quatre ni una; tres. Aquests són: donar, rebre i compartir. La donació pura és aquella que tot i que ser feta en esperit de reciprocitat, si aquesta no és dona, se seguiria exercint. Però seguirà cercant en l’altre alguna forma de reciprocitat. La donació que se sent completa en si mateixa, que no li importa la resposta de l’altre, encara que se l’anomeni de vegades “amor altruístic” o fins i tot “espiritual” vol dir a la pràctica que l’altre no es té en compte, que és menystingut, i d’això no en direm amor, sinó paternalisme o maternalisme. Déu no ens estima així. Tant a l’Antic com al Nou Testament, Déu ens surt a l’encontre i cerca la nostra resposta perquè per a Ell el nostre Sí és important. Semblantment la recepció pura és aquella en la que la persona que rep, encara que per malaltia o circumstàncies personals no pugui “donar res”, mostra el seu agraïment a la persona donant. La recepció sense esperit de reciprocitat no seria amor, seria infantilisme. En la donació pura i en la recepció pura es desitja la reciprocitat. No obstant, una donació que obligués a un retorn equivalent, no seria amor sinó mercantilisme. La tercera classe d’amor, la reciprocitat, seria com la síntesi de les dues anteriors. Compartir vol dir viure en una comunitat d’amor.Ser persona és ser capaç d’elegir, lliurement, una relació en comunió (amor de donació) amb els altres i a través d’ells estimar i donar glòria a Déu. Però cal tenir en compte les característiques de gènere que ens diferencien els homes de les dones.Es desprèn d’un estudi d’una psicòloga nord-americana que les dificultats de compartir en les relacions de gènere es deuen a la bifurcació de tendències entre els homes i les dones. Els homes orientats a l’auto-possessió (és a dir a la “llibertat”), en el fons el que tenen és por a la intimitat. És per això que no parlen amb les seves dones, no els manifesten els seus sentiments, malgrat que se les estimen. Les dones orientades a l’auto-estimació (“amor”), en el fons el que tenen és por a la solitud. Necessiten del seu home que estigui per elles, que sigui un company proper. Això només és així en la mesura en què l’home i la dona són immadurs, és a dir, identificats amb els rols de gènere que van aprendre en la infantesa. Ser persona tal com ho són el Pare, el Fill i l’Esperit ens demana a tots, dones i homes, ser capaços d’anar més enllà dels estereotips de gènere per estimar tal com Déu estima: sense por a la intimitat i sense por a la solitud.
[2] El Pare és perquè «es dóna». El Fill és perquè «es rep». L’Esperit és perquè «es comparteix». Nosaltres podem donar perquè el Déu que ens ha donat el ser i ens fonamenta és Pare (Mare-Pare). Podem rebre perquè el Déu que ens ha donat el ser i ens fonamenta és Fill (Filla-Fill). Podem compartir perquè el Déu que ens ha donat el ser i ens fonamenta és Esperit. L’Esperit és reciprocitat, però reciprocitat extàtica (inclou necessàriament un tercer, al servei del qual poso tot el bé que rebo)[cf Jn 15,15: «A vosaltres us he dit amics perquè us he fet conèixer tot allò que he sentit del meu Pare». Jn 6,39: «I la voluntat de qui m’ha enviat és aquesta: que no perdi res d’allò que m’ha donat, sinó que ho ressusciti el darrer dia].
miércoles, julio 25, 2007
LA DULZURA
Un breve recorrido por los personajes femeninos que aparecen en los últimos éxitos cinematográficos permite comprobarlo. Sirva de ejemplo la heroína de un éxito de taquilla sin pretensiones como Transformers (http://www.labutaca.net/films/51/transformers.htm), en la que se nos ofrece una versión cómoda y simplificada del estereotipo femenino de moda. Frente a un listillo, bonachón y algo neurótico Sam Witwicky, dedicado a negociar sus sueños sin incomodar demasiado a nadie, y menos a sus apacibles padres, se nos presenta a Mikaela, una muchacha exuberante y resuelta a la que le atraen los chicos corpulentos y guapos, pero que los despacha sin complejos si no están a la altura. Mikaela, a pesar de su juventud, ha tenido vivencias negativas y traspiés, pero ha aprendido de sus errores y ahora sabe sacar provecho positivo de sus experiencias, mientras que Sam sigue sumido en la inmadurez, improvisa constantemente y va de sorpresa en sorpresa (una buena metáfora de las relaciones hombre-mujer actuales).

Salvando todo las distancias que se tengan que salvar, y por acudir a películas recientes, no es difícil reconocer estos rasgos femeninos en otros personajes cinematográficos como “la Juani” de Bigas Luna, en la Mary Jane de Spider-Man 3, o en la preadolescente Leslie de Un puente hacia Terabitia. Incluso, dejando el cine más comercial, en Drey, la madura alumna del escindido, frustrado y autodestructivo profesor de instituto Dan (Half Nelson http://www.labutaca.net/films/49/halfnelson.htm)
Este prototipo de feminidad que combina energía, desinhibición sexual y seguridad cuenta además gloriosos referentes en el cine clásico (por ejemplo Katharine Hepburn, Barbara Stanwyck o Bette Davis) y recientemente ha inspirado la evolución de los personajes interpretados por actrices versatiles pero siempre fuertes y vitales como Julia Roberts, Kate Winslet o Reese Witherspoon. El personaje que interpreta esta última actriz -Elle Woods- en la intrascendente Una rubia muy legal (http://www.labutaca.net/films/5/unarubiamuylegal.htm) compendia irónicamente la evolución de la feminidad desde el estereotipo de rubia atractiva y aparentemente boba hasta el de mujer inteligente, segura e irresistible que camina por la vida pisando fuerte, sin dejar de disfrutar de su atractivo y sensualidad.
Si algo muestra esta evolución es que la dulzura ha ido menguando en los personajes femeninos y, de ser un rasgo atractivo, ha pasado a convertirse en un atributo que puede resultar inquietante e incluso aterrador, porque cuando aparece es para enmascarar las más perversas intenciones. Es el caso de Election (de Alexander Payne, 1999, http://www.labutaca.net/films/colabora/election.htm), en la que Reese Witherspoon interpreta a Tracey, una ambiciosa estudiante de sonrisa encantadora, pero que en realidad es un auténtico monstruo. “En una escena -comenta Santiago García- ella salta detrás de una puerta para ver qué ocurre del otro lado y la cámara muestra desde el interior el simpático rostro de la joven saltarina. A continuación la imagen se congela y ese rostro produce horror; la simpatía que despertaba la situación troca en espanto. De ser una adolescente con energía pasa a transformarse en un velocirraptor, un depredador que espera con paciencia a que una de sus víctimas se acerque.” (Santiago García, 30/11/200, http://www.elamante.com/nota/1/1449.shtml).
Pero, si queremos enfrentarnos con la cara más oscura y perturbadora de la dulzura, nada mejor que Hard Candy (http://www.labutaca.net/films/36/hardcandy.htm). En esta película, la protagonista es una jovencita que todavía masca chicle y trasmite esa inocencia angelical que sólo cabe encontrar en los rostros aniñados. Sin embargo, a medida que avance la cinta descubriremos, que no es la niña indefensa, mimosa y dulce que aparenta en las primera escenas sino una cruel máquina vengativa dispuesta a infligir el castigo más lento y despiadado al género masculino, siempre dispuesto a dejarse arrastrar por el deseo de carne fresca e inocente.

Tampoco el arte contemporáneo ha tratado con demasiada consideración la dulzura y son muchas las obras que la desenmascaran y cuestionan. Sirva como botón de muestra este desolador “Almuerzo campestre” de Pépé Smit (2003).

De nuevo, sigue siendo en el ámbito religioso en el único que invoca el valor de la dulzura. Las apelaciones a la bondad siempre han hecho florecer historias e imágenes en las que los sentimientos se remansaban, favoreciendo una benevolencia afectuosa y suave. Especialmente efectivo resulta en este sentido el catolicismo, porque ha sabido crear una rica iconografía con motivos tan poderosos como el de la permanente intercesión maternal de la Virgen María o el del Corazón de Jesús, que destila constantemente amor. ¿Quiénes encarnan mejor la dulzura que personajes cargados de ternura como la desaparecida Teresa de Calcuta o tantas monjas misioneras que alivian el dolor del prójimo brindando a veces sólo su cálida afabilidad?
Pero, aunque nadie osa negar abiertamente los gestos de la dulzura, se prefiere mirarlos indulgentemente como una manifestación insuficiente y falseadora que tapa las injusticias reales, como una sospechosa rémora del pasado, o -ya lo hemos señalado- como expresión de un valor-trampa que contribuye a la sumisión de las mujeres.
Con amargura protesta Margarita Pisano del "madrerismo" dulzón que “encubre el gran sistema de traiciones contra las mujeres, negándoles sus condiciones de lo humano y sosteniendo la misoginia, ejercida por el patriarcado/masculinista y las mujeres "femeninas".” …Salvo algunos pocos "malos de verdad" –insiste Pisano-, la mayoría actúa "en nombre del bien de la humanidad y de su historia", de esta manera, impregnan todo su discurso de una "dulzura" que apela, por supuesto, al "sentido común-corazón chorreante". Éste es el BUENISMO institucional: las leyes, la cruz roja, las iglesias, los partidos, los ejércitos, los DDHH, etc., son buenistas. El buenismo afirma un sistema de relaciones de dependencia y de orgullo, funcional a la dinámica de dominio. Si queremos construir una ética realmente distinta, creo imprescindible desmontar este chorreo sensiblero y jamás recuperar esta "sin razón" amorosa. (http://www.radiofeminista.net/dic03/notas/esp/nota2.htm)
Incluso, en relación al intento de dulcificar al hombre, Pisano comenta: Reivindicar la capacidad de emocionarse y llorar, como si fuese lo femenino en un cuerpo varón, me parece contaminado de la contralectura de que una mujer inteligente, activa y pensante tiene más desarrollada su parte masculina (la cabeza). O sea, pensar, crear y hacer política, QUE ES PARTE DE LO HUMANO, está tomado por la masculinidad. Por lo tanto, la operación de descalificación y de sumisión contra las mujeres ya está en marcha, y es más profunda de lo que aparenta, aun cuando la masculinidad esté reivindicando parte de la feminidad para sí (el metrosexual); de este lugar simbólico, saca y pone lo que le conviene social, política y economicamente.La operación que hizo la masculinidad patriarcal -y que continúa re-significando la masculinidad moderna- fue dejar el cuerpo cíclico de las mujeres atrapado en la simbólica naturaleza-animalidad, despojándolo de la creatividad intelectual HUMANA, pero enfatizando su intuición, su amor-entrega y emocionalidad (descerebrándolo). En cambio, al cuerpo varón, el cual también es naturaleza, lo transformó en pensante, hablante y capaz de crear símbolos y valores, instalándolo en un protegido y ventajoso orgullo.Por eso, es muy distinto, desear parte de la feminidad desde el lugar del poder (poder elegir feminidades), a resistirse a ella desde el lugar del dominado, como lo han hecho muchas mujeres durante siglos, las cuales han servido a los hombres y han sido la fuerza de reposición y de reserva de su sistema cultural. No rescato NADA de la feminidad. El llorar no es un privilegio. La "comodidad" de lo femenino, para las mujeres, esconde esclavitud; para los varones, representa libertades. (http://www.mujeresaloeste.org.ar/feminismos/2003-1/14ccc-11.html)
Sin embargo, otras feministas –“las chicas disturbio”-, aun compartiendo las denuncias de Pisano, advierten del peligro de acostumbrarse a los modales bruscos y endurecidos, y reclaman al menos la recuperación del buen humor y la dulzura entre las mujeres que luchan por la causa femenina. Y además defienden que, frente a la lógica patriarcal, parodiar la dulzura puede ser enormemente eficaz.Nosotras, las chicas disturbio, que hemos sido víctimas de la persecución, el hostigamiento y la represión de la Gran Madre toda la vida, nosotras, que hemos tenido que quitárnosla de encima y expulsarla de los rincones oscuros de nuestro psique, tenemos una historia diferente que contar. La famosa sentencia de Virginia Woolf de que la mujer creativa tiene que matar al 'ángel de la casa' que habita los más antiguos estratos de su identidad, es bastante adecuada. Esa imagen de la hembra, dulce, bondadosa, que cría y se sacrifica, es un obstáculo en el camino de la realización. No se puede esperar que las mujeres participen sin objeciones de la fantasía de volver a la matriz cuando, más que nada, lo que queremos es desaparecer de ahí lo antes posible. Nosotras, las chicas disturbio, reclamamos nuestros sueños de disolución cósmica, reclamamos nuestra dimensión transcendental. Quedaos con vuestros sueños de matrices: tu pulsión de muerte no es la nuestra, lo mejor es que me des el espacio y el tiempo para expresar y desarrollar mis propios deseos si no quieres que nos enfademos de veras. La ira nos obligará a castigarte decidiendo interpretar en nuestra vida diaria real tus peores fantasías de lo horrorosas que pueden resultar las mujeres. Tal como dijo la otra gran simuladora, Bette Midler: "¡Soy todo en lo que siempre temiste que se convirtiera tu hija... y tu hijo!". La chica disturbio, en otras palabras, una feminista que se ha alejado de la femineidad tradicional y que ha dado un nuevo poder a formas alternativas de femineidad, sabe cómo utilizar con éxito la política de la parodia: puede interpretar la femineidad extrema de manera sumamente irritante. Para evitar tales erupciones de ira feminista, es recomendable sentarnos y hablar en serio con el fin de negociar los márgenes de nuestra tolerancia mutua.
… Lo cierto es que necesitamos despedirnos de ese segundo sexo, ese eterno femenino que se nos ha pegado a la piel como una materia tóxica, fundiéndola hasta los huesos, comiéndose nuestra sustancia. …La respuesta a la metafísica es el metabolismo, es decir una nueva transformación corpórea, un cambio de perspectiva que permita a los individuos marcar la velocidad y el ritmo de su cambio mientras se enfrentan a formas de consenso factibles para reajustar nuestra cultura a estos cambios y alteraciones. En su espléndida obra "In Memoriam to Identity", Kathy Acker señala que mientras "yo" contenga su identidad y su sexo, "yo" no será nada nuevo. Yo añadiría también que, mientras creamos en la gramática, creeremos en Dios. Dios murió en la modernidad, y la peste de su cadáver en descomposición ha estado inundando el mundo occidental durante más de un siglo. Sin duda serán precisos más que unos experimentos de mala sintaxis o más que unas escapadas por la fantasía solipsista para sacarnos a todos de esta locura falocéntrica decadente pero que aún opera.
Lo que necesitamos, más bien, es una mayor complejidad, multiplicidad, simultaneidad, y volver a plantearnos sexo, clase y raza para buscar esas múltiples y complejas diferencias. También creo en la necesidad de dulzura, compasión y humor para superar las rupturas y embelesamientos de la época. La ironía, reírnos de nosotros mismos son elementos importantes en este proyecto y son necesarios para el éxito, como feministas de corte tan diverso como Hèléne Cixous y French & Saunders han señalado. Como dice el Manifesto of the Bad Girls: "A través de la risa, nuestra ira se convierte en un arma de liberación". Con la esperanza de que nuestra risa dionisíaca, negociada colectivamente, pueda, en efecto, enterrarlo de una vez por todas, el ciberfeminismo necesita cultivar una cultura de desenfado y afirmación. Las mujeres feministas tienen a sus espaldas una larga historia a lo largo de la cual han bailado sobre campos potencialmente minados para buscar la justicia sociosimbólica. Rosi Braidotti. (e-leusis.net)
Cómo vemos, el valor de la dulzura se muestra tan resistente y poderoso, que ni siquiera quienes más reniegan de su uso manipulador, se resisten a integrarlo para su propio beneficio o de fingirlo maliciosamente para triunfar en la lucha contra el falocentrismo.
Sin duda, ha arraigado tan poderosamente en la psique humana la admiración por la dulzura, que resulta difícil sustraerse completamente a sus beneficios y atractivos, a pesar de que pueda esconder tantas maldades. Como decía Jean Lafrance: Tal vez hayas conocido a alguien que sólo sea dulzura y humildad: es desconcertante y te desarma, porque no estás al nivel de esta dulzura insoportable. Necesitas blindarte de verdad para que no se te rompa el corazón y echarte a llorar. Se dice que algunos verdugos no soportan a quien perseveraba en la dulzura.
En el blog El lado oscuro de las cosas, “Sin sangre” comenta a propósito de la dulzura…
Ese es el auténtico peligro de las mujeres. Verán, en mi trabajo la mayor parte de los compañeros son mujeres. Las hay de todo tipo. Guapas, feas, resultonas y pasables, pero al cabo de cierto tiempo las ves a todas como compañeras sin percatarte más en su físico. Sin embargo las entre todas ellas existen las mujeres dulces. Y esas si que son peligrosas, porque saben como derribar tus barreras con una simple mirada o una sonrisa en el momento justo. Las guapas, guapas, guapas terminan pasando desapercibidas.
http://www.lacoctelera.com/axarquia/post/2005/07/08/la-erotica-la-dulzura
¿Es la dulzura un valor inspirado por un orden patriarcal opresor?. Denostado por el feminismo y mirado con suspicacia desde la masculinidad hegemónica, ¿qué espacio le queda al valor de la dulzura, por otra parte tan reacio a volatilizarse?. ¿No podría sustraerse a la guerra de sexos?. ¿No sería un valor deseable para todos que trascendiese el género?. A mi me gustaría ser un hombre dulce como lo era por ejemplo el periodista Ryszard Kapuscinski, o como lo son algunos familiares y hombres de mi entorno. A mi me gustaría que las mujeres siguiesen cultivando la dulzura y que lo hiciese sin suspicacia , ni retorcidas intenciones. Creo que no hay mayor signo de fortaleza. Decía La Rochefoucauld: “Sólo las personas que tienen firmeza pueden tener verdadera dulzura; los que parecen dulces, generalmente no son más que débiles; debilidad que fácilmente se convierte en acritud.”.
Obras de Jean-Baptiste GREUZE
Sin embargo, hay que reconocer que hoy por hoy la mujer dulce genera desconfianza y que todavía no ha cuajado el hombre dulce como prototipo compensador. La fase 3 de la transición estereotípica de género todavía no ha concluido (FASE 1: roles sexuales polarizados y dicotómicos. FASE 2: el rol femenino tradicional se despretigia y evoluciona incorporando rasgos del rol masculino tradicional. Crisis de la masculinidad tradicional. FASE 3: el rol masculino se desprestigia y evoluciona incorporando rasgos del rol femenino tradicional. Se avanza en la igualdad de género y como reacción se escenifica y teatraliza la polaridad sexual a través de la música y la moda. FASE 4: se imponen nuevos guiones de conducta que trascienden el género http://buenamente.blogspot.com/2006/12/modelo-de-la-transicin-estereotpica-de.html.) Por eso, creo que la dulzura, puede ser un indicador magnífico para evaluar este proceso.
CITAS
Cuando se trate, pues, de discernir cuál es el alma nacida para la filosofía, observarás, si desde los primeros años da muestras de equidad y de dulzura, o si es huraño e intratable.
Platón: La República. Cita procedente de http://www.tesisenred.net/TESIS_UM/AVAILABLE/TDR-0608106-124241//Penalvabuitrago2.pdf
Para la cólera se pueden distinguir, como acabamos de hacer para la liberalidad, los tres términos: exceso, defecto, medio. Pero como ninguno de estos matices, o casi ninguno, tiene nombre especial, nos limitaremos a decir, que el hombre que en este género ocupa el medio entre los dos extremos, se le llama hombre dulce, y la cualidad intermedia, dulzura. De los dos caracteres extremos, el que peca por exceso se llama carácter irascible, y al vicio que muestra se llama irascibilidad. El que peca por defecto podemos decir que es el carácter flemático, que jamás siente la cólera; y el defecto se llamará flema, que no permite nunca el encolerizarse.
Aristóteles: Ética a Nicómaco. Cita procedente de http://www.filosofia.org/cla/ari/azc01046.htm
Gran parte de la bondad consiste en querer ser bueno.
Lucio Anneo Séneca. Cita procedente de http://www.mundocitas.com/
Ahora debemos fijar nuestra atención en la palabra “infante”, que no se refiere a los que carecen de razón; éstos son los “necios”. El “infante” es el “nuevamente dulce”, porque “dulce” es el que tiene pensamientos de mansedumbre, y ha adquirido nuevamente un carácter delicado y dulce. (...) El “infante” es un ser dulce; de aquí que sea más ingenuo, tierno, sencillo, sin doblez, sincero, justo en sus juicios y recto. Esto es el fundamento de la sencillez y de la verdad. (...)
Clemente de Alejandría: Pedagogía. I, 19.1-4.Cita procedente de http://www.tesisenred.net/TESIS_UM/AVAILABLE/TDR-0608106-124241//Penalvabuitrago2.pdf
No puede existir bondad alguna donde no haya conocimiento de ella.
Juan Luis Vives
La confianza en la bondad ajena es testimonio no pequeño de la propia bondad.
Michel De Montaigne
El hombre que no conoce el dolor no conoce ni la ternura de la humanidad ni la dulzura de la conmiseración.
Jean-Jacques Rousseau
La bondad es la única inversión que nunca quiebra.
Henry David Thoreau
Cuando el amor es feliz lleva al alma a la dulzura y a la bondad.
Victor Hugo
En el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza
Oscar Wilde
Todo acto de bondad es una demostración de poderío.
Miguel Unamuno
La ciencia moderna aun no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas.
Sigmund Freud
Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.
Mahatma Gandhi
El amor sin ternura es puro afán de dominio y de autoafirmación hasta lo destructivo. La ternura sin amor es sensiblería blanda incapaz de crear nada.
Fernando Savater
Citas procedentes de http://www.mundocitas.com/
miércoles, mayo 30, 2007
¿Feminizar: humanizar?
Femenino, masculino, humanitario
JOSEP MARIA Espinàs
Leo que Imma Mayol, candidata a la alcaldía de Barcelona, dice en su programa que hay que "feminizar la ciudad". Los políticos hallan a veces palabras o expresiones innovadoras y que hacen marca.Hay quien habla de "política de inclusión". El éxito de la palabra sostenible es innegable. Ya se aplica de una manera tan amplia que acabaremos hablando de la "siesta sostenible". "Feminizar la ciudad" es otro descubrimiento lingüístico, pero debo decir con todo el respeto que no parece una propuesta razonable, y me temo que es políticamente incorrecta, aunque sea sugestiva.Dice la candidata que feminizar la ciudad significa ofrecer más servicios de proximidad. (Dicho sea de paso, "servicios de proximidad" es otra novedad léxica que, pese a la falta de precisión de su contenido, es bien recibida porque suena a modernidad). Y habla de guarderías.Tengo que decir que la expresión "feminizar la ciudad" no me gusta, aunque admito la buena intención. Una ciudad feminizada me parece tan incomprensible como proponer que la ciudad debe masculinizarse, o infantilizarse, o adultizarse. Para ser francos, lo que me parece que hay que lograr --más allá de sexos y edades-- es humanizar la ciudad. La humanidad no es una cuestión de sexo, sino de género, y el diccionario define claramente qué es la humanidad: el género humano. Nos incluye a todos, hombres y mujeres, niños y viejos.Lo que sí debe ser la ciudad es humanitaria. Esto es, debe estar interesada por el género humano. Sin discriminaciones y, también, sin confusiones. Pienso que cuando Mayol dice que hay que "feminizar la ciudad" utiliza una expresión poco afortunada para decir que hay que velar por el papel que en ella tiene la mujer. Sin duda. Y también está diciendo, implícitamente, que los hombres y las mujeres no son iguales, en contra de la afirmación que tanto se ha repetido en un tono dogmático. Y con tan poca justificación, porque los dogmas, precisamente, no están sometidos a ninguna prueba científica.Ahora, por fortuna, ya hay expertos que indican unas diferencias básicas entre hombres y mujeres, y es a partir de conocer las diferencias que puede llegarse al necesario respeto. Hay unas cualidades femeninas ideales para unas determinadas funciones. Al igual que las hay masculinas, adecuadas a otras. Y las hay que son compartidas. No tenemos que feminizar ni masculinizar nada. Hombres y mujeres tenemos que humanizar la sociedad.