martes, octubre 16, 2007

Ordenar y reordenar el mundo (modestamente)

Cada mañana, cuando me levanto, me digo “Enrique tu sino sigue siendo ordenar y reordenar el mundo a diario” y, acto seguido, hago mi austera cama, me ducho con el mínimo de agua, lavo los platos en dos picas, reviso el cubo de la ropa sucia por si conviene ya poner una lavadora, preparo un desayuno integral, bajo la basura selectivamente agrupada... Todo, todo lo hago siguiendo criterios ecológicos.


Visnú (o "el de los pasos largos" puesto que puede cruzar el mundo en tres pasos), es el ordenador y reordeandor del mundo. Cuenta con gran variedad de realtos, de los cuales, los más conocidos son los que se relacionan con las distintas encarnaciones o vatares durante los cuales viene a la tierra en forma humana o de animal con el objeto de ayudar a la humanidad.

Matsya, el pez

El primer avatar de Visnú es Matsya, el pez, forma que adopta para proteger del diluvio a Manu, el primer hombre.Cuando Manu encontró al diminuto pez, dijo: "Cuídame y yo cuidaré de tí". Pero luego el pez se hizo muy grande y Manu lo arrojó al mar. Entonces el pez le advirtió que se iba a producir una inundación y le dijo que construyera un arca.Al llega la inundación, al pez le creció un cuerno que Manu amarró al barco utilizando a Ananta, la serpiente del mundo como cabo y el pez se remolcó hasta un lugar seguro.

Kurma, la tortuga

Kurma, el segundo avatar, sotiene el monte Meru y ayuda a los dioses a recupear catorce tesoros del mar de leche.Varaha, el jabalí salvajeEn su tercera encarnación, como Varaha, Visnú salvó al mundo después de que fuese anegado por la inundación y de que el demonio Hiranyaksha se hubiese apoderado de él. Varaha mató al demonio y volvió a elevar la tierra con sus colmillos.


Narasimha, el hombre león

Había una vez un rey demonio llamado Hiranya-Kashipu que gobernaba el mundo. Era cruel, malvado e invulnerable a los hombres, animales o dioses, dentro o fuera de su casa, de día o de noche.Un día, para hacer una broma, Hiranya-Kashipu golpeó un pilar de su palacio y preguntó si Visnú estaba allí. Para su sorpresa, Visnú salió rugiendo en forma de hombre-león, su cuarto avatar y destrozó al demonio al anochecer en la galería del palacio.

Vamana, el enano

Vamana, el quinto avatar, nació para dominar el poder de otro rey demonio: Bali.Cuando le pidió a Bali que le otrogara sólo la tierra que pudiera atravesar de tres pasos, el rey se rió y le concedó el deseo. Vamana atravesó todo el mundo y Bali se quedo tan solo con el reino de Patala, bajo la tierra.

Parashu-Rama, el hachero

En su sexta encarnación, Visnú nació dentro de la casta de los Brahmanes, los sacerdotes.En ese momento, la casta de los guerreros (Kshatriya) dominaba el mundo, pero los dioses pensaron que era mejor que los Brahamanes lo hicieran. Así fue como Parashu-Rama que también era guerrero, mató a Kartavirya, el rey de los 1000 brazos.

Rama, el gentil

Rama es el séptimo avatar de Vinsú. Nació con la misión de dar muerte al demonio Ravana. El rey Dashartha rogó por tener un hijo y Vinsú, dándole una taza de néctar divino para que fuera compartido por sus tres esposas hizo posible que naciera cuatro hijos:Rama, que recibió la mitad de la escencia divina;Bharata, que recibió un cuarto;Lakshmana, que recibió un octavo ySatrughna, que recibió el octavo restante.En definitiva, los cuatro hermanos comparten la naturaleza divina de Visnú.

Krishna, el amante

Krishna es el octavo avatar de Vinsú, en su papel de amante. El amor de Krishna por Radha es un tema recurrente en la literatura y en el arte indio. No obstante, Krishna marchó a la guerra y es de su conversación filosófica con Arjuna (el conductor de su carro) que surgirá el texto sagrado del hinduísmo: El Bhagadvad Gita.

El Buda, el histórico

El noveno avatar de Visnú fue un personaje histórico: Buda. El enseñó a la humanidad como liberarse del deseo, de las ilusiones de este mundo y de las infinitas encarnaciones. Las reencarnaciones previas de Buda se narran en los Cuentos de Jakata.Kalwin, el caballo blancoAl final de esta era del mundo, cuando la humanidad se haya degenerado completamente, Visnú vendrá en su décima encarnación: sobre un caballo blanco y alzando una espanda de fuego, destruirá el mal y renovará el mundo.

Fuente: http://mitologiaindia.idoneos.com/index.php/299480

Día de la Acción del blog por el Medio Ambiente

domingo, octubre 14, 2007

A vueltas con la autoestima

Desde hace tiempo vengo insistiendo en que la noción de autoestima confunde más cosas de las que aclara. Hace unas décadas, cuando prevalecía una cultura autoritaria que aplastaba y laminaba los egos, podía ser una herramienta de análisis eficaz. En esas circunstancias, tenía sentido descubrir a quien tenía una baja autoestima sus enormes posibilidades de autoposeerse y autoafirmarse satisfactoriamente.

Sin embargo, ahora que los egos prácticamente carecen de límites y cualquier forma de autoafirmación parece legítima, no tiene ningún sentido seguir recurriendo a una noción que invita a sentirse víctima de circunstancias y entornos opresores y, sin pretenderlo, a desrresponsabilizar al individuo de sus actos y de sus consecuencias.

Pero seguimos empecinados en explicarlo todo a partir de la autoestima, piedra angular de la pedagogía psicologista. Y, por eso, nos llevamos sorpresas, cuando comprobamos que los jóvenes con conductas disruptivas, antisociales y violentas no poseen baja autoestima sino alta. Para salvar la omnipotencia de esta noción ahora se ha acuñado la distinción entre autoestima a secas (buena) y autoestima narcisista (mala). Una distinción letal para este concepto cada más confuso y menos funcional.

Yo optaría por recuperar la noción de “respeto a los demás y a uno mismo”, e insistiría en ideas tan simples como: “somos lo que hacemos”, “eres el dueño de tus actos”, “asume las consecuencias de tus acciones”, o “haz cosas buenas y te sentirás a gusto contigo mismo”.



La noticia ya es antigua pero ilustra bien lo que comento:

La violencia refuerza la autoestima de muchos menores, según una investigación universitaria.

ELPAIS.com. FELIP PINAZO - Valencia


La implicación de unos estudiantes de ESO ajenos a los ambientes marginales y delictivos en la espiral de vehículos incendiados en Valencia, que tanta alarma social ha generado, ha abierto un debate sobre las causas de esta violencia juvenil que desborda a numerosos padres y profesores. Una investigación científica que acaba de finalizar la Universidad de Valencia aporta algo de luz sobre esta situación al revelar que muchos adolescentes refuerzan su autoestima a través de la violencia: cuanto mas agresivos son, mejor considerados están entre sus compañeros.


Hasta ahora, todos los estudios efectuados concluían que los menores que protagonizaban conductas violentas y antisociales actuaban así por el sentimiento de inferioridad que les corroía por su fracaso escolar y el futuro poco alentador que tenían ante ellos. La autoestima quedaba reservada para los que iban bien en los estudios. Pero la tesis doctoral Habilidades sociales y
autoestima
, elaborada por Teresa Molina y dirigida por la catedrática de Antropología de la Educación de la Universidad de Valencia, Petra María Alonso-Geta, ha revelado un vuelco total:
muchos niños conflictivos tienen una autoestima muy alta, pero no por sus valores positivos, sino porque son los cabecillas de la acción violenta y antisocial, "los más duros, los que más pegan, los que más nervioso ponen al profesor, los que más coches queman...".

En cambio, este estudio del Instituto de Creatividad e Innovaciones Educativas de la Universidad ha probado que algunos adolescentes disimulan que tienen un buen rendimiento académico porque está "mal considerado" y se vuelven violentos para ser aceptados por sus compañeros y reforzar su autoestima al sentirse tan duro como el que más.


En este nuevo fenómeno ha influido mucho, según la catedrática, la escolarización obligatoria de niños de 14 a 16 años marcada por la Logse. "Al estar en las aulas obligados los niños conflictivos que antes no seguían estudiando, como no les interesan las clases se divierten haciendo gamberradas que aumentan su autoestima", señala Pérez.


Desbordados

Un estudio efectuado por la Delegación del Gobierno sitúa en el 12% el porcentaje de escolares valencianos que reconocen haberse visto envueltos en la violencia escolar. Los técnicos de menores de la Generalitat están recibiendo un aluvión de peticiones de profesores desbordados por esta agresividad que
solicitan que les impartan cursillos sobre conductas problemáticas y disciplina.

El Teléfono del Menor de la Generalitat recibe numerosas llamadas de padres angustiados: "¿Qué hago con mi hijo? ¡Nos trata como a criados, hace lo que le da la gana, se va y aparece cuando quiere,y eso que nunca le hemos negado nada".

Precisamente esa excesiva permisividad es uno de los gérmenes del problema, en opinión del director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, José Sanmartín. "Los padres tendemos a decir que sí a todos los caprichos por miedo a frustrarles y hemos contribuido a crear una generación acostumbrada a
que se satisfazcan sus deseos de forma inmediata", apunta Sanmartín, que aconseja a los padres un termino medio entre el autoritarismo y la libertad absoluta". "Son niños que no están acostumbrados a superar la frustración porque en su casa hay mucho consumo y pocas normas", tercia Petra María Pérez.
Otro de los factores que influyen en la agresividad infantil es "la cultura de la violencia que lo impregna todo", según el coordinador de la Fiscalía de Menores de Valencia, Manuel Dolz: "La violencia es un ingrediente que no falta en la mayoría de películas y videojuegos, y lleva a algunos menores, que son más
proclives porque han sufrido en sus familias conductas agresivas, a experimentar con esta violencia". Pérez asiente: "A través de los videojuegos dejan de conmoverse con el dolor ajeno" y les parece normal que se recurra a la violencia para resolver una situación".


Vicente Garrido, profesor titular de la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de la Universidad de Valencia, critica que cada vez "hay más gente preocupada por vivir bien que por educar bien" y que la sociedad se ha desvinculado de la atención que merecen estos menores: ya no tienen tanto contacto con familiares que les enseñan a respetar las normas y los valores éticos, a desarrollar el cariño y la empatía por el otro. "Esta función se ha dejado en manos de las estructuras legales, como la escuela o las instituciones, demasiado frías y distantes del menor", lamenta y advierte que estos niños llegan a la edad adulta "sin compromisos sociales, educados de forma superficial". Garrido advierte que algunos de estos menores, que por su personalidad requieren más dedicación, acaban implicándose, sin pertenecer a la
cultura de la marginación, en actos violentos de los que no se arrepienten, para "sorpresa de sus padres".


"La agresividad crece en la escuela"

"Hay más violencia y agresividad en un colegio o un instituto que en un centro de menores internados judicialmente por cometer robos continuados", aseguran los técnicos de menores de la Generalitat. De hecho, la quietud del centro de recepción de menores de Burjassot contrasta con el bullicio habitual en
numerosos centros escolares. "Aquí sólo chillan los patos", bromean los técnicos.Estos profesionales aseguran que el incremento de la violencia juvenil sólo se ha notado en los centros escolares, porque las cifras de internamientos judiciales de adolescentes que han infringido la ley no es superior a la de los
últimos años. "Aquí nos llegan los chicos desatendidos de ambientes marginales, que roban de forma reiterada... esa clase de violencia no ha aumentado, pero se ha incrementado la que cometen chicos aparentemente normales y con las necesidades cubiertas".


En esta tipología se incluyen a los adolescentes implicados en la quema de vehículos. Al reducirse el control familiar y escolar sobre ellos durante las vacaciones y ver la posibilidad de quedar impunes al estar las calles desérticas se animaron a cometer estos actos, en opinión de los técnicos. . El profesor Sanmartín señala que las bebidas alcohólicas "desinhibidoras" y drogas de síntesis influyen en este nuevo modelo de violencia juvenil.


El titular del Juzgado de Menores número 1 de Valencia, José Antonio Mora, advierte que estas pandillas muy estructuradas y un líder pueden ser el embrión de futuras bandas delictivas juveniles muy violentas, como las que proliferaban en España en los setenta y ochenta. En Burjassot aún recuerdan a una banda que en aquel tiempo intentó asaltar el centro y liberar a sus colegas a punta de motosierra. En cambio, el coordinador de la Fiscalía de Menores de Valencia, Manuel Dolz, no cree, "con los datos disponibles", que se repita el fenómeno de las bandas juveniles.