domingo, junio 03, 2007

La cultura masculinista según Margarita Pisano

Margarita Pisano acusa el "Triunfo de la masculinidad": DESDE LA DERROTA

Por Andrea Lagos G

El título del último libro de la chilena Margarita Pisano "El triunfo de la masculinidad" pareciera escrito por un varón satisfecho de sí mismo. Pero no. Está pensado con la ironía de una mujer que se burla y critica las victorias conseguidas por su género que -según ella- no son más que pizcas de poder que la "cultura masculinista", espolvoreó sobre ellas. El lugar de "La Pisano" es estar fuera. Y desde ese lugar acusó a la familia "por reproducir el sistema", al amor romántico "por atontar la inteligencia" y a Gabriela Mistral "por su inconsecuencia" como mujer.

¿Por qué eligió hablar desde la derrota?

Llevamos más de cuatro mil años de luchas por tener un lugar. Esta historia invisibilizada como historia hace que siempre estemos reiniciando nuestros procesos. Por esta carencia estamos siempre en lo inmediato, que es mejorar la vida de las mujeres, sin darnos cuenta y repitiendo constantemente este inicio en las reivindicaciones que le pedimos al sistema. No generamos los lugares para salirnos de la masculinidad y crear desde la autonomía y la independencia un nuevo sistema civilizatorio. No creemos en nuestra propia historia. Por eso, sin asumir esta historia de derrotas, difícil es desconstruir de verdad la masculinidad para transitar hacia otra humanidad.

Finalmente, sucumbimos al poder. Hay muchas mujeres ocupando cargos públicos, caídas en el mismo sistema del que una vez renegaron ¿eso es perder?

El sistema nos instala y nos desinstala, siempre que le convenga. Hace y deshace con los patrones de ellos. Es una esclavitud evidente, porque aún estando en el sistema se mantiene el desprecio hacia nosotras.

¿Qué pasa con una cultura que no permite triunfos o siquiera un atisbo de lo femenino?

La femeneidad y la masculinidad siempre la analizamos como lugares sociales, simbólicos, valóricos en sí mismos. Están corporalizados en dos entes diferenciados biológicamente. Cuando la masculinidad armó su sistema simbólico instaló a la femeneidad dentro de sí, por lo tanto, este cuerpo simbólicamente femenino no tiene la posibilidad y la potencialidad de la igualdad. Hemos ido metiéndonos en las ideas de los varones. En la edad media luchamos por tener alma. Después de la Revolución Francesa, pretendimos la igualdad. Pero con esta sucesión de fracasos no hemos logrado mover ni un pelo la deshumanización del sistema imperante.

Siendo feminista, su postura provoca hasta a sus compañeras ¿de qué lado está usted?

Yo me sitúo fuera del sistema, estoy fuera de la masculinidad. A la mayoría de las feministas no les gusta el análisis que yo hago, pero mucho menos les gusta a los hombres. Ellas quieren calificar optimistamente el poco poder que gozan. Creen que están trabajando para las mujeres en general y en verdad están trabajando para los grupos de poder. El problema está en su profunda sumisión al sistema masculinista.


¿Por qué, Margarita, se lanza contra todo, incluso contra aquello que podría parecerle más cercano?

Es la única forma de crear otra humanidad. Cuando tienes verdadera crítica, cuando pretendes llegar a los núcleos, empiezas a tener esperanzas, porque te das cuenta que es modificable. Cuando te aventuras en la crítica te lanzas al fundamento de la vida que es crear. Abrir una ventana para respirar en una cultura que ya casi no respira, y no es una metáfora, es casi literal.

Usted decía que luchamos para que nos reconocieran que teníamos alma; que luchamos por la igualdad y ahora, nuestra lucha ¿será por el ingreso a las canchas de fútbol o a los lugares propios del otro género?

Siempre andamos detrás de los esquemas que valoriza la masculinidad. Ellos entienden la vida como una lucha y todo el poder de los hombres está basado en una contienda ganada o perdida. El fútbol es la guerra como dominio. Se admiran entre ellos, pueden hablar de fútbol tardes enteras en la televisión. Es su "guerrita" tras una pelota. Hay otras guerras paralelas a esa guerrita, matando en distintas partes del mundo. La contrapartida de la misoginia es el amor a los hombres: los hombres se aman a sí mismos aunque a veces sean enemigos, pero... ¡Ojo! Esa es una enemistad horizontal, porque respetan a su género. Los varones son de una misma "nación", las mujeres somos extranjeras.

¿Cuál es el lado amable de la tragedia?

Dentro del fracaso de nosotras, está el triunfo de no habernos sumado o haber resistido a esa cultura que hoy tiene al mundo en el desastre en el que está. Hay una deshumanización de la humanidad. Nadie es capaz de sostener con cierta dignidad el futuro de la vida. Cada vez respiramos más mal y vemos peor... No me gustaría ser catastrófica, pero más del 60% de la energía de los seres humanos se usa tanto para destruir como para destruirnos. La pulsión humana de la vida está herida y hay que sanarla.

¿Cómo sería una cultura de la mujer? ¿Más esperanzadora?

Jamás hay que pensar que una cultura de la mujer basada en la femeneidad y en la intuición va a ser mejor que ésta. Incluso puede ser mucho peor. Si una nación es gobernada por gente que no piensa y sólo intuye, francamente yo saldría arrancando despavorida. La intuición puede generar una crueldad enorme. La cultura de la que yo estoy hablando es un sistema de ideas pensadas desde un cuerpo ausente de la construcción actual. Es otro sistema de ideas, de valores distintos a los de la masculinidad. Tenemos que descubrir cuál es ese ser-simbólico-mujer y hacerlo nosotras, no los varones para nosotras ni nosotras con los varones.

¿Nos dominan?

Cuando instalas una lógica de superioridad, instalas una lógica de dominio. Si hay unos superiores deben haber unos inferiores. Ellos entienden la vida como una lucha total: tengo que dominar la naturaleza, a la mujer e incluso al cuerpo, porque la cabeza tiene el poder sobre los bajos instintos. Esa es la cultura masculinista, una cultura totalitaria y esencialista. Entiende la vida como una lucha donde te puedes ganar el cielo o el infierno. Tienen que dominar la vida, tienen que llegar hasta el final y ganarle al otro.

Ya les tocó a ellos ¿Qué cuentas le pasas ahora a la mujer?

Las mujeres, actualmente "femeninas" se creen las buenitas del mundo y las que saben amar más que nadie. Eso me pone muy nerviosa. Las mujeres lo único que quieren magnificar es el amor, así las educaron. Esa es la historia que nos reconoce el sistema. Eso no trae ni igualdad ni libertad. Ellas aman, pero ellos piensan.

En su libro le tira las orejas a las mujeres por la ignorancia históricas en temas propios de ellas ¿por qué no hay interés en leer a Simone de Beauvoir o la Rich?

Porque las mujeres no tenemos historia. Ningún hombre ignora su historia. Si le preguntas, cualquiera sabe quién es Sócrates y Platón. Hay una genealogía que los hace sentirse parte de la historia. Y las mujeres saben perfectamente de esos hombres que nos hicieron pedazos a nosotras y se aprenden sus nombres y las fechas en que dejaron la hecatombe. No hay ni uno de esos que no haya sembrado una misoginia. Nosotras somos extranjeras de esa cultura que nos maltrató y nos explotó. Sin embargo las mujeres siguen amando a esos hombres. Y no hay hombre que sea feminista.

La cultura oficial entiende a la familia como el "seno protector", pero usted la apedrea y más encima la acusa de ser reproductora del sistema social.

A la familia la acuso de todos lo males porque como núcleo básico de esta cultura deshumanizada, niega al individuo. Al contrario, tenemos que hacer una cultura basada en un individuo responsable y que entienda la vida no como una lucha. Existe un lazo consaguíneo que enfrenta a los González contra los Pérez y a los Pérez contra los González. Un hermano con otro hermano, se aman por su historia común. Pero otros dos hermanos, con idéntica historia, pueden odiarse a muerte. La sangre ahí no sirve para nada. Lo humanos no deben vincularse por la sangre. Los Kennedy y los Frei son clanes compuestos de sangre: eso es racismo y clasismo.

¿Qué pasa cuando la mujer se enamora de su reflejo?

Hasta que no pase verdaderamente eso seguirá el odio hacia las mujeres. El odio entre mujeres es tremendo, porque partes odiándote a ti misma. Las lesbianas se salen del destino de seguir amando a un hombre. Pero no basta con ser lesbiana, ni basta con ser mujer, hay que provocar una cultura de mujeres pensantes y actuantes. Tenemos que armar mundos ideológicos, pero sobretodo actuar consecuentemente.

¿En qué consiste ese acto consecuente?

La Gabriela Mistral, que era lesbiana ¿qué hizo por las mujeres? ¿y por las lesbianas? ¿dejó una casa para acogerlas? ¡nada! Lo único que hizo fue ganarse el premio Nobel, aunque ese premio no lo dan así no más. Por ejemplo a Adrian Rich la acaban de premiar en Estados Unidos y ella rechazó el premio de una sociedad y una cultura que está basada en el dominio. Eso es consecuencia.

fuente: http://www.mpisano.cl/index.htm

Alargamiento de penes, falos y masculinidades

El viernes 25 de mayo, apareció en El Periódico una noticia soprendente: Mick Jagger se había sometido a un tratamniento brutal para alargar su pene:

"Jagger se alargó el pene con picaduras de abeja"

No contento con el tamaño de su pene, Mick Jagger decidió alargárselo. Para ello recurrió a un método natural y doloroso que consiste en cubrir el pene con una caña de bambú e insertar abejas que ataquen al miembro y lo hagan crecer con la inflamación, un rito amazónico al que el cantante de los Rolling Stones se sometió en 1981, cuando pasó varios meses en la selva de Perú.

www.elperiodico.com, 25/05/2007

Ese mismo día comenzaba en la Cuatro una serie titulada La trilogía del pene: El pene más grande del mundo (vídeo: http://www.cuatro.com/multimedia/video.html?xref=20070524ctoultpro_14.Ves&view=baja). La información promocional lo anuncia así:

Llega a Cuatro uno de los últimos éxitos televisivos en el Reino Unido: 'La trilogía del pene', tres documentales que analizan los mitos, realidades e historias que hay detrás del miembro viril masculino desde un punto de vista científico.

El miembro del que los hombres se sienten más orgullosos, del que están más acomplejados o del que siempre piden más, será ampliamente analizado en 3 entregas: "El pene perfecto", donde sabremos qué es el ideal para hombres y mujeres, "El pene más grande del mundo" en el que podremos averiguar si el tamaño importa y "El hombre que perdió su pene", centrado en el caso de John Wayne Bobbitt, un ex marine al que su mujer le seccionó el pene en un arrebato de celos. Los tres documentales han sido emitidos en la televisión británica Channel 4 consiguiendo unos magníficos datos de audiencia. La emisión de "El pene más grande del mundo" obtuvo un 21% de share, alcanzando los 2,2 millones de espectadores. Por su parte, el protagonista de "El pene perfecto" ha creado una página web que ya cuenta con más de 50.000 suscriptores.

Episodio 1: El pene más grande del mundo

El tamaño importa, lo queramos o no, la sociedad premia a los hombres mejor dotados

Viernes 25 de junio a las 00.50h

El tamaño importa, lo queramos o no, la sociedad premia a los hombres mejor dotados. Visto como un signo de suficiencia, virilidad y masculinidad, aquellos afortunados de estar bien dotados son reconocidos por ambos sexos.

Pero a veces tener un pene grande puede suponer un problema. El documental recoge el testimonio de un hombre que dice tener el pene más grande del mundo, y que afirma que este regalo de la naturaleza tiene también su lado agridulce, y expone los problemas, ya que tener dicha longitud no es algo tan deseable como parece.

Vídeo:http://www.cuatro.com/multimedia/video.html?xref=20070524ctoultpro_12.Ves&view=baja

Episodio 2: El pene perfecto

En la actualidad el pene simboliza para muchos hombres tanto el poder sexual como social

Viernes 1 de junio a las 00:10h

En la actualidad el pene simboliza para muchos hombres tanto el poder sexual como social, convirtiéndolo en muchas ocasiones en el centro de su ser. Pero el deseo por conseguir el pene perfecto, puede convertirse en obsesión.

Este documental, producido por Channel 4, muestra cómo muchos hombres, en la búsqueda de la perfección, se han alargado su miembro de manera artificial con novedosos artilugios o con operaciones quirúrgicas. El programa recoge algunos de estos casos, como el de un joven acomplejado por tener un pene muy pequeño, el de otro cuyo trabajo depende de su físico o el caso del hombre que piensa que cuanto más grande, mejor.

Episodio 3: El hombre que perdió su pene

En 1993 un acto brutal garantizó a John Wayne Bobbitt una notoriedad que nunca se habría imaginado

Viernes 8 de junio

En 1993 un acto brutal garantizó a John Wayne Bobbitt una notoriedad que nunca se habría imaginado. Después de que agrediera sexualmente a su esposa Lorena, ésta le cortó el pene con un cuchillo de cocina. Esto convertiría al antiguo marine John Bobbitt en una celebridad. El caso de John dio la vuelta al mundo, lo que le llevó a desarrollar una breve carrera como actor porno, conductor de limusina para un burdel e incluso a pasar un periodo en la cárcel, siendo su juicio uno de los que ha despertado mayor expectación televisiva de la historia.

Doce años más tarde del brutal suceso, la directora Vicky Hamburger ha realizado este reportaje para mostrar lo que le pasó al hombre con el pene más famoso del mundo. El programa cuenta con el testimonio de la autora del suceso, su ex mujer Lorena Gallo, de los abogados de ambos y del propio John Bobbitt entre otros. Además cuenta con extractos del famoso juicio, y secuencias de algunas de sus películas.

Todo ello me ha hecho pensar en Eugene Monick y su teoría sobre el falo. En su obra Phallos-símbolo sagrado de la masculinidad (Paidós, 1994), el falo es concebido como “una fuerza originadora y como elemento primordial de la psiquis masculina” (entendiendo la psiquis al modo jungiano, es decir, en el sentido griego de alma, de parte de la experiencia humana que alcanza uno desde adentro y que interactúa con el mundo exterior, sin ser en ningún caso epifenómeno de este).

Los hombres son o han de ser “falos -dice Monick- , erección, nunca penes flácidos”. La masculinidad se constituye a partir de esta experiencia primigenia, fuente de un mundo interior esencial, que no guarda relación con el mundo externo ni es un producto social. Se trata de un mundo esencial sin historia, común a todos los hombres, pero que los trasciende. Este mundo transpersonal es la fuente de la cual emana la identidad masculina.

Monick comenta que este mundo no le era completamente ignorado antes de contemplar el falo paterno, pero que fue esa experiencia la que verdaderamente se lo reveló:

“Era un mundo que de alguna manera yo sabía que existía, pero hasta esa revelación no tenía ninguna imagen tangible que encarnara mi incipiente sentido interior (...) El y yo estábamos unidos dentro de una identidad masculina que tenía sus raíces más allá de ambos”.

Monick ha atribuido al falo una “naturaleza sagrada”, porque para un hombre “el falo porta la imagen divina interior de lo masculino”. De ahí que, según este autor, se pueda explicar que la disminución de nuestra masculinidad se iguale a la pérdida del órgano sexual masculino, mientras que la consecución de la virilidad se iguale a su uso activo.


Convertido en un “símbolo religioso y psicológico”, el falo “decide por su propia cuenta cuándo y con quién entrar en acción, independientemente de las decisiones del ego de su propietario-” Presentado como uno “arquetipo en su esencia”, los “hombres no pueden –por más que deseen lo contrario- hacer que el falo obedezca al ego. El falo tiene su propia mente”.

Así, este ente divinizado y autónomo, “gobernado por su propia ley o naturaleza interior” coloca el tema del origen de la identidad masculina fuera de cualquier explicación de origen cultural y lo ubica en este mundo-interior-transpersonal. Sin embargo, si la cultura juega un papel, en la perspectiva de Monick, se trata de un papel represivo y no genético: la cultura inhibe la “conducta fálica”.

Basado en su propia experiencia señala que antes de su “revelación” en la casa paterna: “El falo estaba reprimido en las estructuras culturales de mi socialización: educación, civismo, profesión. En este mundo no hay lugar para el falo como imagen divina; no le estaba permitido participar en la vida cotidiana”.

Según él, al igual que se evade culturalmente al falo “como imagen divina”, los hombres estarían ocultando “su látigo de autoridad y poder no exponiendo su sexualidad, sus genitales”.

Aun así, existiría un deseo masculino de participar en la cofradía masculina que venera esta imagen de dios. Eso se concretaría en rituales de pasaje como los existentes en Uganda, donde: “...la circuncisión masculina era motivo de una gran celebración tribal. La circuncisión ritual era la forma en que un niño se convertía en hombre, y convenía que el joven pasase la severa prueba sin retroceder ni acobardarse”. De manera consecuente con su postura esencialista , Monick parece encontrar en estos rituales no un procedimiento social para construir la masculinidad –como muchos proponen-, sino la manifestación inequívoca de que el mundo interno necesita salir de su letargo. Otros autores, también de inspiración jungüeana, comparten la idea que existen “estructuras profundas de la psique masculina” que tienen que ser desbloqueadas por rituales tribales homosocializadores.

En este caso serían el “patriarcado” y el “feminismo”, quienes habrían contribuido a generar este bloqueo o, en otros términos, en impedir una “conexión adecuada con las energías masculinas profundas e instintivas, con los potenciales de la masculinidad madura”.

Más información en “De ritos, fugas, corazas y otros artilugios:Teorías sobre el origen del hombre o de cómo se explica la génesis de la masculinidad” de Mauricio Menjívar Ochoa, www.ts.ucr.ac.cr/~historia/cuadernos/c-25his.htm