domingo, septiembre 30, 2007

EL YO-MARCA

Me parece un magnífico hallazgo la expresión "yo-marca" (¿debida a López Petit o a Renata Saleci -"ego S.A."-?) que utilizaba Amador Fernández Savater en su articulo Instrumentalización de lo íntimo en el nuevo periódico Público para denunciar una nueva forma de alienación, que consiste en presionarnos desde todas las instancias (moda, trabajo, medios de comunicación, publicidad, etc) para rediseñar nuestra psique íntima conforme a los dictados de otros que establecen lo que hemos de sentir y ser. "¿Cómo se interrumpe esa producción? ¿Cómo hace uno huelga de sí mismo, de su Yo-marca? ¿Y cómo se vinculan y se organizan las intimidades heridas?"

Lucía trabaja en un teléfono erótico, maneja muchas veces con sus clientes las mismas palabras que usa en la intimidad con su pareja y se sorprende bajoneada cuando no consigue calentarles. Daniel trabaja como teleoperador y está obligado a mentir a quienes llaman protestando por alguna incidencia: su ‘sonrisa telefónica’ se agrieta cada día que pasa, no sabe cuánto más podrá aguantar. Fátima es arquitecta, sufre terriblemente poniendo sus conocimientos al servicio de una construcción de ciudad sometida a la lógica del beneficio, pero adora su vocación y no quiere dedicarse a otra cosa. Julia trabaja en una galería de arte: su contrato fija 40 horas semanales, pero nunca debe de haber trabajado menos de 60. Nadie se lo ordena, simplemente es el tiempo que exigen los proyectos que gestiona, en los que se siente personalmente implicada. Martina vive de su imagen: no considera su belleza un don, sino el producto de un trabajo que exige mucha disciplina.

Todos esos ejemplos nos hablan de un nuevo tipo de alienación: la instrumentalización de lo íntimo; es decir, de nuestras inclinaciones más profundas, de lo que confiere sentido a nuestra vida.

¿Nueva alienación? ¿Acaso no siempre ha sido así desde que el capitalismo es mundo?
La alienación significó antaño la negación pura, simple y brutal de nuestra humanidad. “El trabajador debe ser una mezcla de orangután y robot”, decía Taylor, el inventor de la organización del trabajo que Charles Chaplin caricaturizara en Tiempos modernos. La humanidad se recuperaba fuera del trabajo, en la comunidad obrera, en la lucha política o en los espacios domésticos.


Hacia finales de los años 20, promover el consumo se volvió estratégico para atajar las crisis económicas y el avance del socialismo. El capitalismo empezó entonces a apoderarse de todo aquello que quedaba precisamente fuera del trabajo: cultura, espacios públicos, costumbres, sentimientos. Marcuse fue uno de los teóricos que radiografió más nítidamente la “integración generalizada en un sistema de necesidades dirigidas”. El hombre unidimensional que describió es un sujeto pasivo en el trabajo, pasivo en el tiempo libre (televisión, cine, turismo), convertido en cosa. La revolución mundial del 68 hizo saltar todo esto por los aires.

Hoy, cuando la cultura, la información, los servicios y la creación de ambientes son un motor económico absolutamente clave, ¿cómo se ha redefinido la alienación? El colectivo Tiqqun lo resume en una sola frase: ya no se nos dice “harás lo que quiero que hagas”, sino “serás lo que quiero que seas”. El trabajo ya no es un intercambio de tiempo por dinero, sino más bien de alma por dinero, cada uno convertido en “empresario de sí mismo, gestionando su Yo-marca” (Santiago López Petit). Un baile de máscaras en condiciones de precariedad, competencia de todos contra todos, inseguridad, invisibilidad, infantilización, jerarquía, control… El consumo ya no es un sistema de necesidades dirigidas autoritariamente desde arriba, sino la sofisticada construcción de personalidad que cualquiera puede contemplar en la publicidad. Lo que se nos oferta ya no es tanto un objeto, como una experiencia, un estilo de vida, una autenticidad. Ya lo decía The Clash: “I’m all lost in the supermarket/I can no longer shop happily/ I came in here for that special offer/ A guaranteed personality”. El supermercado abarca ahora la realidad entera.

Las máscaras que llevamos cambian velozmente, pero estamos obligados a llevarlas con el mismo ánimo: optimismo, positividad, felicidad, espíritu de equipo, disponibilidad al contacto instrumental, a la ruptura de todas las fidelidades y los lazos previos, permanente sexualidad sin sensualidad, etc.

El acicate es el miedo. Miedo a quedar fuera, a la desconexión, al agujero negro de la soledad y la miseria. Miedo, lo que es más grave, a regresar a nuestra propia piel porque eso nos exigiría ver el mundo desde un lugar demasiado vacilante para el Yo-marca. Así sentimos “la presión de la vida de ocupante en esta tierra extraña”, como canta La Polla Records.

La proliferación incontrolada de enfermedades del alma es a la vez síntoma y límite de esta instrumentalización que penetra todo mi ser: pánico, depresión, fobias, anorexia, ansiedad, etc. Todos estamos al borde de la catástrofe y del colapso, ricos y pobres. Podemos escuchar las grietas que se nos abren en la gestión del Yo-marca o acallarlas repitiéndonos, como el personaje de Annette Bening en American Beauty, que “para tener éxito, hay que proyectar una imagen de éxito…”, mientras te deshaces poco a poco por dentro.

Pero cuando el capitalismo instrumentaliza la intimidad, la intimidad se vuelve también el principio de la resistencia. Ya no la conciencia o la ideología, sino la intimidad que no se oculta sus grietas. La máscara se convierte entonces en un disfraz estratégico, la intimidad explotada se desdobla.

¿Y cómo se expresa políticamente el malestar ante la instrumentalización de lo íntimo? Olvidémonos de las respuestas-zombi en términos de izquierda o derecha, de progresistas o reaccionarios, de partidos o sindicatos. La lucha se vuelve más difícil porque el enemigo está en mi casa y yo estoy en la suya. Cuando trabajar quería decir “harás lo que yo quiero que hagas”, la huelga general respondía “no lo haré” deteniendo la producción. Pero cuando trabajar significa “serás lo que yo quiero que seas”, ¿cómo se interrumpe esa producción? ¿Cómo hace uno huelga de sí mismo, de su Yo-marca? ¿Y cómo se vinculan y se organizan las intimidades heridas? La única certeza que tenemos es que todo ello requiere otros lenguajes, otros tiempos, otras estéticas que no son las de la política (pero sí las de lo político).

Amador Fernández-Savater es co-director de la revista Archipiélago y de la editorial Acuarela.

Más sobre el mapa facial del sexo. Los efectos de la evolución humana





La cara es el espejo del alma y también de la evolución humana. Una investigación del Museo de Historia Natural del Reino Unido revela que el atractivo facial tuvo un papel crucial en la transformación de nuestra especie. Las preferencias de nuestros ancestros por determinados rostros fueron claves en la selección de sus parejas. Y, a su vez, el gusto por esos rasgos modificó las proporciones faciales a lo largo de la evolución. Hasta «dibujar» las caras de los humanos modernos.


El nuevo trabajo no sólo abre un nuevo camino para conocer los cambios en las preferencias sexuales de nuestros antepasados con la ayuda de fósiles, sino que ayudará a conocer mejor el secreto de la atracción sexual. Lo que nos convierte en hombres y mujeres más deseados para el otro sexo. La investigación, publicada en la revista científica «PLos ONE», deja claro que el mayor poder atractivo está en el rostro. Al menos, cuando se busca perpetuar la especie.

El nuevo trabajo introduce el protagonismo de los rasgos faciales en la selección sexual, uno de los mecanismos defendidos por Charles Darwin para explicar la evolución de las especies. A diferencia de lo que sucede con la selección natural, el término «selección» no es aquí una metáfora que apunta la eliminación no azarosa de los menos aptos, sino que designa un proceso literal: la elección por el éxito reproductivo.

Entre los labios y la frente

Los paleontólogos británicos creen que ese atractivo se concentra en la parte superior de la cara y en la distancia entre los labios y la frente. Esa proporción es diferente en hombres y mujeres, según han podido comprobar tras estudiar diferentes series de cráneos en su proceso evolutivo. Mientras ellos mantienen una distancia más corta entre los labios y la frente, en las mujeres ese recorrido se alarga y lo hace en una proporción que no puede explicarse por el distinto tamaño de los cuerpos de uno y otro sexo. La apariencia de rostro más ancho o vertical se hace evidente a partir de la pubertad, cuando comienza el desarrollo sexual.

A lo largo de la evolución, la cara de los varones se ha mantenido ancha, con poca distancia entre labios y frente. De esa manera, se exagera el tamaño de la mandíbula y los pómulos y las cejas parecen más pobladas. Esos rasgos tan masculinos se dulficaron a lo largo del tiempo. Los dientes caninos encogieron y los hombres dejaron de parecer tan fieros y amenazadores para sus parejas.


Cambios en la pubertad


El momento en que el desarrollo facial de hombres y mujeres se separa es la pubertad, entre los 12 y los 14 años. En esa etapa, el rostro femenino se alarga, los pómulos se vuelven más prominentes y su boca se separa de la frente.


Por el contrario, las caras masculinas crecen, aunque en una proporción más ancha y corta. Esas diferencias entre ambos sexos pueden encontrarse a lo largo de toda la historia humana. Los científicos británicos comprobaron ese dimorfismo entre sexos en todos los fósiles estudiados, en mayor o menor medida.


Quizá todo podría explicarse por un ajuste en el desarrollo en busca de un equilibrio funcional, aunque los investigadores están convencidos de que se debe al poder de la selección sexual. Ese poder se concentra en la zona superior del rostro, «la verdadera diana de la selección sexual», escriben los autores en el estudio. Aseguran que bastaría una simple medición de la zona superior de la cara para calcular el atractivo facial con un modelo matemático.

Rostros, mapa facial del sexo y morfopsicología

Una de las primeras aficiones que desarrollé fue la de dibujar rostros, aunque nunca alcancé gran pericia técnica en este cometido. Llegué a llenar los márgenes de muchas libretas con rostros que imitaban los perfiles contundentes de los héroes de los tebeos y todavía ahora alivio de este modo el aburrimiento que me producen ciertas reuniones inevitables.



Todavía era un niño cuando descubrí los autorretratos de Rembrandt, que me produjeron un fuerte impacto. Más tarde –en la adolescencia-, descubrí los retratos romanos del Museo Marés tan curiosamente familiares y, ya de adulto, las patológicas esculturas de Messerschmidt. Mi afición por el retratos me llevó a coleccionar la magnífica colección de retratos que aparecía en la última página del los fascículos de la Historia del Arte de de J. Pijoan (Salvat). Y como saben mis sufridos familiares y amigos, cuando visito un museo me quedo hipnotizado cada vez que descubro un buen retrato. No hay nada que me interpele más.

Con estos antecedentes, la publicación de una obra sobre mofopsicología, que parece seria, ha despertado mi curiosidad. Se trata de un nuevo libro de Julián Gabarre Mir, diplomado en Morfopsicología y Profesor Agregado de la Société Française de Morphosychologie, considerado uno de los mayores expertos del mundo. Reproduzco la información que he encontrado en la red sobre este autor y sus indagaciones morfopsicológicas.

Me pregunto que explicará el nuevo libro sobre el significado que atribuye a las diferencias entre los rostros masculinos y femeninos. En otra obra El rostro de Daniel McNeill (Tusquets, Historia-NF, 1999) se insiste en la importancia del mapa facial del sexo:

El cantante de ópera china Shi Peipu, que se hacía pasar por mujer en la vida real, inició en 1964 una aventura amorosa con Bernard Boursicot, un joven de veinte años, contable de la Embajada francesa en Pekín, quien no sabía nada de tal suplantación. Los esporádicos encuentros sexuales siempre se llevaban a cabo con apresuramiento, en sitios oscuros y debajo de una manta, lo cual permitía a Shi Peipu disimular sus genitales con las manos. En agosto de 1965, Shi Peipu le anunció su embarazo, aunque luego le dijo que había perdido la criatura al abortar de manera espontánea. Sin embargo, en diciembre volvía a esperar otro hijo, de cuyo nacimiento se enteró Boursicot estando en el Amazonas. Boursicot no vio a la criatura hasta 1973, y en 1982 arregló todos los documentos para que Shi Peipu y el niño viajaran a Francia. Allí las autoridades detuvieron a Boursicot y a Shi Peipu por espías, y durante el juicio Boursicot se enteró, después de veinte años, que Shi Peipu era un hombre. Estos hechos sirvieron de base al argumento de M Butterfly, que obtendría el Tony a la mejor obra teatral de 1988.


Una historia como ésta plantea todo tipo de preguntas, y una sería: ¿cómo es posible que Boursicot no viera los rasgos masculinizantes en el rostro de Shi Peipu? Por lo general, solemos reconocer de inmediato a qué sexo pertenece un rostro. Para ello usamos informaciones secundarias, como la longitud del cabello o el maquillaje, aunque apenas las necesitamos. En un experimento, los investigadores enseñaron a ciento ochenta y cinco voluntarios fotos de mujeres y de hombres afeitados, todos con el cabello oculto debajo de un gorro de baño. El 96 por ciento de los encuestados adivinó cuándo el rostro pertenecía a un hombre o a una mujer. Otros estudios han proporcionado resultados similares.

Esta habilidad es clave, ya que los rasgos faciales definen el sexo que nos atrae, y necesitamos conocerlos para perpetuar la especie. De hecho, el rostro del hombre y el de la mujer se hacen más dispares cuando llegan a la pubertad, pero en la vejez vuelven a cambiar hasta parecerse. Los genes exageran esas diferencias durante los años fértiles.

La identificación del sexo a través del rostro es de tal importancia que la evolución la ha convertido en algo automático. De ahí que pocos podamos razonar las diferencias entre el rostro de un hombre y el de una mujer. Esta facultad ha intrigado durante mucho tiempo a los científicos, pero hace sólo muy poco que han empezado a intuir sus mecanismos. Las pistas se hallan desperdigadas por todo el rostro.

En general, los hombres tienen facciones angulosas. Las cejas y el mentón sobresalen. La inclinación de la frente suele ser más pronunciada, y más profundas las cuencas de los ojos. Las mejillas son más alargadas, y la profundidad del rostro es en conjunto superior. Suelen tener más folículos en la cara, lo cual da a su cutis un aspecto más basto, sobre todo en los viejos.

Por otro lado, las mujeres tienen el rostro más pequeño, pues suele medir cuatro quintas partes de lo que mide el del hombre. Además, su aspecto es más infantil, ya que parece más ancho y los ojos mucho más grandes. Por ejemplo, los ojos de Audrey Hepburn eran sólo un poco más grandes que los de William Holden. El tejido que los rodea es más sensible a los cambios de la circulación sanguínea y se oscurece con mayor rapidez, un efecto atrayente que las mujeres intensifican con el rímel. Las pestañas son más largas y más gruesas que en el hombre. Pero las cejas son más delgadas y se vuelven ralas con la edad, mientras que las del hombre crecen densas y enmarañadas.


La nariz también ayuda a diferenciar los sexos. La nariz femenina es más pequeña, ancha y cóncava, como la de los niños pequeños. La nariz masculina es más grande y más protuberante, quizá porque el hombre necesita un sistema respiratorio más potente, desde los pulmones hasta la nariz. En un estudio que consistía en mostrar narices aisladas del resto, los encuestados identificaron mejor las narices de los hombres de frente y de perfil, y las de las mujeres en posición de tres cuartos. Los investigadores afirmaron que todas las narices tenían en cierto modo una apariencia masculina vistas de frente, y que la visión de tres cuartos revelaba mejor el caballete diferencial.
Las mujeres poseen otros rasgos indicativos. Tienen la boca más pequeña y el labio superior algo más corto. Las mejillas sobresalen más que en los hombres, debido a que su nariz es más pequeña y a la capa de tejido graso extra que las cubre.

La cara de las mujeres es más lisa que la de los hombres. Y no sólo porque sus músculos faciales son más pequeños, sino porque la grasa que los cubre los disimula mejor. Esto hace que sea más difícil detectar los movimientos faciales de menor importancia. Parece que el rostro del hombre posee una mayor movilidad, y algunos investigadores piensan que asociamos esto a la masculinidad, mientras a la feminidad asociamos la contención facial.
Pero este efecto se obtiene sólo en los movimientos superficiales, ya que de hecho las mujeres son, en conjunto, más expresivas. Su rostro responde con mayor facilidad a situaciones de una gran tensión. Aseguran que experimentan emociones más fuertes, que adecuan mejor la expresión de la cara en las fotos, y que despliegan mayor alegría y animación en las entrevistas.

No existe una prueba del papel tornasolado para diferenciar el rostro de un hombre del de una mujer. Rasgos como la longitud de la nariz o la protuberancia de las mejillas se superponen en ambos sexos, y no son determinantes. Vicki Bruce, de la Universidad de Stirling, en Escocia, enmascaró partes de un rostro y comprobó la habilidad de los encuestados para diferenciar si pertenecía a un hombre o a una mujer. «Obtienes una armoniosa degradación», explica. «Si cubres las cejas, la habilidad no desaparece. Si borras información sobre la nariz y el mentón, la habilidad sigue sin desaparecer. Es como si el sistema humano utilizara todas las piezas

Además, un estudio demostró que la gente no sólo es hábil en separar los rostros en masculinos y femeninos, sino que clasifica sin dificultad la masculinidad o feminidad de un rostro, una tarea del todo distinta. O sea, que pueden decir: «Esta cara parece de un hombre, pero sé que es de una mujer». Percibimos aspectos del patrón masculino aunque concluyamos que es femenino.

Un grupo de investigadores pretendía fusionar numerosas variables faciales en una única fórmula que distinguiera entre rostros masculinos y femeninos. Aunque lograron cierto éxito, concluyeron que la gran lección de la empresa había residido en la dificultad para obtener un sistema de medición de ese tipo.

Fuente: http://www.tusquets-editores.es/lib_ficha_prn_lectu.cfm?Id=1178

Aunque todavía tengo dudas sobre el rigor y verdadero alcance de la morfopsicología, espero que arroje luz sobre esta y otras cuestiones. De momento, no he encontrado referencias al tema de las diferencias sexuales en la entrevista y en los extractos de otras obras anteriores que aparecen a continuación. Por lo demás, creo que al menos mi psique sí queda bien descrita atendiendo a las indicaciones que reproduzco. ¿La suya?.

Entrevista

LA CARA REVELA NUETRA PERSONALIDAD

La Morfopsicología intenta abrirse paso en el mundo académico desde años. En Francia ya ha llegado a la Universidad como disciplina; en España se imparten cursos pero sólo en una escuela privada de Barcelona por Julián Gabarre Mir, diplomado en Morfopsicología y Profesor Agregado de la Société Française de Morphosychologie, estando considerado uno de los mayores expertos del mundo.

Pues bien, Julián Gabarre acaba de editar en Flumen una obra que va a permitir a quienes no dominan la lengua de Moliere introducirse por fin en una disciplina a la que cabe augurarle un futuro prometedor. La obra -El rostro y la personalidad- es un excelente manual plagado de ilustraciones explicativas que hacen realmente sencilla y amena la comprensión de los fundamentos de esta nueva ciencia. Y por tal motivo quisimos hablar con él.

-¿Qué es exactamente la Morfopsicología?

-Una disciplina que permite conocer la personalidad de cualquier persona -su inteligencia, carácter, aptitudes y actitudes- a través de la observación y el estudio de su rostro y que ayuda a conocer cuáles son sus mejores cualidades y qué otras debe potenciar.-¿Y por qué el estudio del rostro y no de todo el cuerpo?

-Porque la única parte del cuerpo que generalmente está siempre a la vista de los demás es el rostro y éste es, además, la parte morfológicamente más diferenciada del ser humano, la más delicadamente modelada, aquella en que la vida de la conciencia aflora y se refleja en él pudiendo ser observado por los demás. El rostro es, de alguna manera, la manifestación primaria del "yo".

-Vamos, que el antiguo dicho de que "la cara es el espejo del alma" ha resultado cierto...

-Sí, entendiendo alma, etimológicamente, como el psiquismo de cada persona.

-¿Desde cuándo existe como disciplina?

-El deseo de adivinar lo que se encierra en el interior del individuo, en su psique y en su mente, es tan antiguo como la humanidad. Y, en ese sentido, ya desde los tiempos prehistóricos los hombres han practicado en alguna medida una fisiognomía rudimentaria. Pero sería el doctor Louis Corman, psiquiatra e investigador francés quien, tras rechazar el dualismo de René Descartes y aproximarse a las ideas de Spinoza -para quien cuerpo y espíritu son las dos caras de una misma realidad-, crearía la disciplina de la Morfopsicología.
Obviamente, las investigaciones y estudios que le llevaron a su estructuración son complejas y resultaría difícil resumir en una breve entrevista los fundamentos científicos en los que se basa. Pero puedo asegurarle que he verificado y constatado personalmente a lo largo de 21 años sus postulados.

-Y si esta disciplina es ya tan veterana, ¿por qué no se imparte en las facultades de Psicología y Psiquiatría?
-Lo ignoro. Quizá -dice sonriendo- haya cierto recelo por parte de la clase dirigente. No resulta cómodo para nadie -pero mucho menos para los personajes públicos- que la gente pueda saber mirándoles sólo a la cara cómo es uno realmente y no cómo aparenta ser. A quien no le importa es a quien no tiene nada que ocultar.
-¿Es una ciencia de aplicación directa?-Inmediata. Supone un paso radicalmente distinto al que la Psicología tradicional nos ha acostumbrado porque, además, nos lleva siempre al origen, allí de donde surge el carácter. Permite el diagnóstico del temperamento que dirige nuestra actividad en el mundo así como el pronóstico de los procesos de adaptación activo, afectivo y del conocimiento. Formarse en ella le sería pues de gran utilidad a médicos, psicólogos, psiquiatras, periodistas, profesores, maestros, abogados, jueces, directivos de empresa, comerciales, expertos en recursos humanos...
A los profesionales de la medicina porque pueden obtener con ella una información previa del paciente privilegiada. A los psiquiatras y psicólogos clínicos porque entenderán mejor los comportamientos individuales y grupales del paciente y de su familia y porque la transferencia del paciente al terapeuta se hace más fácil y con inmediatez. A los educadores, profesores y padres porque tendrán así una herramienta de gran ayuda ya que sabrán cómo orientar la educación de cada uno de los alumnos o de sus hijos. Sabrán, por poner un ejemplo, que un niño con ojos grandes tiene mayor capacidad de asimilación que la mayoría pero también que le cuesta más concentrarse por lo que en la escuela le deberíamos poner en primera fila y al lado de otro con ojos pequeños y boca pequeña ya que éste tiene más capacidad de concentrarse y menos tendencia a hablar, sobre todo si la boca tiene poco tono.Y, por supuesto, le es útil a cualquier persona que desee potenciar sus relaciones familiares, sociales o íntimas.
-¿Y sirve para orientar profesionalmente a nuestros hijos?
-A nuestros hijos y a cualquier persona ya que, como he dicho, se pueden ver las tendencias naturales de cada individuo, conocer sus mejores cualidades y capacidades y, por consiguiente, dónde tendría mayores posibilidades de triunfar a poco que éstas se estimulen. Con lo que les ayudaremos a ser más felices. Muchas personas que me vienen a consultar sobre sus relaciones con los hijos me dicen: "Si le hubiera conocido antes habría aprendido a comprender mejor a mis hijos". En las consultas de relaciones de pareja ocurre lo mismo.
-Luego es igualmente aplicable al mundo de la empresa...
-A los expertos en recursos humanos les aporta grandes ventajas. Porque a la hora de seleccionar personal se puede detectar desde el principio si el candidato, por ejemplo, es complementario con el jefe o con el equipo que va a trabajar. En las negociaciones colectivas e individuales también es una herramienta de apoyo importante puesto que vemos si la persona es influenciable o no y en qué es influenciable, si en la cuestión mental, en la emocional o en la instintiva.
Asimismo, si sé qué predomina en cada persona -el pensamiento, los sentimientos o los instintos- también sabré cómo motivarla mejor. Algo muy útil, igualmente, en el caso de los comerciales y comerciantes ya que les hará obtener mayores ventas y sabrán fidelizar mejor a sus clientes.
-Estoy pensando en que para escoger pareja también puede ser interesante...
-Soy consciente de que una pareja de enamorados es incapaz de escuchar. La pasión es enemiga de la lucidez y es difícil que una persona a la que le atraiga otra escuche nuestro consejo. Por tanto, en estos casos aprendemos generalmente con los golpes de la vida. Pero deberíamos recordar que sentirse atraído por alguien no implica que uno piense de manera similar, que tenga los mismos gustos, inquietudes, intereses, aficiones, formación, expectativas... Además, del otro nos suele atraer inconscientemente aquello de lo que carecemos y, por tanto, la atracción se hace por los polos opuestos.
De ahí que cuando decrece la pasión suelan quedar sólo los antagonismos, que serán fuente de ruptura. Obviamente, si dos enamorados supieran algo de Morfopsicología sabrían con antelación la posible armonía o dificultad de su relación en el futuro.
Muchas personas me consultan cuál es el fallo de su relación y se sorprenden cuando les hago ser conscientes de las tendencias naturales de ambos, causa de esa desarmonía.
-¿Me puede poner un ejemplo?
-Claro. Mire, si yo soy un hombre pasivo que tiendo a la comodidad, generalmente me atraerá una mujer muy activa; y a la mujer muy activa yo le atraeré porque en mí ve la calma. Pero cuando llevemos mucho tiempo juntos yo me preocuparé menos de la conquista y tenderé a la comodidad, a estar en el sofá; sin embargo, a ella, le apetecerá -por ejemplo- ir a hacer deporte o a bailar. En suma, será ella la que tirará del carro y yo iré montado en él, lo que poco a poco irá minando nuestra convivencia existiendo una alta probabilidad de que me abandone.
Si soy un hombre poco sociable me atraerá una mujer con necesidad de protagonismo y representación pero cuando estemos casados, como yo no necesito ni me gusta ir a fiestas o actos sociales aunque a ella le fascine, ello será fuente de discusión y probablemente de ruptura. Podría seguir pero se haría interminable...
A mi consulta acuden cada vez más parejas al borde de la ruptura pero haciéndoles conscientes de sus antagonismos ha habido una comprensión más rápida y cediendo cada uno algo han hecho la relación más llevadera; pero sólo con una justa comprensión.
Hace unas semanas vino un señor con algunas fotografías de su mujer y me preguntó cuál era la causa de que no quisiera hacer el amor con él. Se trataba de un hombre con unos instintos muy potentes y un cerebro muy racional pero su zona emocional, sentimental, era prácticamente nula; o sea, la típica persona asocial. Le pregunté entonces cuántas veces había regalado flores a su mujer, cuántas veces se había sacrificado por ir a una fiesta -a él no le gustaba ir y a su mujer sí-... Y unas cuantas preguntas más por el estilo. Se quedó sin saber qué decir y tomó nota. Luego, más tranquilo, me llamó para darme las gracias ya que él no era consciente de sus carencias.
Para que un matrimonio funcione debe haber afinidades, amor y armonía sexual. Y para lograrlo es esencial que se sientan en la "misma longitud de onda". Asimismo, uno debe entender que el otro, como él mismo, necesita sus parcelas propias de autonomía.
-¿Con la Morfopsicología se puede saber si una persona, por ejemplo, es activa, impulsiva, tenaz o egoísta?
-Sí, se puede saber casi todo: su grado de inteligencia, su carácter, sus aptitudes, sus actitudes.... Se puede saber si uno es activo a nivel intelectual, afectivo o instintivo y dónde será más generoso en estos niveles. También podemos deducir el grado de sensibilidad de cada persona y cómo es su sexualidad; si es activa, imaginativa y generosa o si es receptiva, pasiva o egoísta; las tendencias naturales de fidelidad o infidelidad; qué tipo de inteligencia tiene: si es lógica, intuitiva, concreta o abstracta; si es perseverante o inconstante...
Por ejemplo, hace unas semanas recomendé a un joven de 1,75 de estatura y 130 kilos de peso para un puesto de informático (programación y gestión), un muchacho que había tenido ya muchas entrevistas y no le contrataban porque un obeso tiene tendencia a la inactividad física. Sin embargo, con la Morfopsicología observamos que a nivel mental era muy activo. Lo presentamos a la empresa y les dimos las explicaciones pertinentes ya que tienen confianza en esta disciplina y el resultado es extraordinario. Si no hubiésemos sabido Morfopsicología este hombre, por razones de estética -que hoy tanto se valoran-, no hubiera encontrado trabajo a pesar de que es un gran profesional de excelente rendimiento.
-Empieza a darme la impresión de que la Morfopsicología puede ser tildada de determinista...

-De ninguna manera: la Morfopsicología no es determinista. En el ser humano hay influencias genéticas, medioambientales, sociales, educacionales, nutricionales, afectivas... Ahora bien, si el medio ambiente nos cambia, la cara también nos cambiará; y si nuestro psiquismo cambia, nuestra cara cambiará. Eso está comprobado.
Saber Morfopsicología puede, pues, hacernos conscientes de nuestras virtudes y defectos y, conociéndolas, cambiarlas, mejorarlas o potenciarlas. Por tanto, la Morfopsicología no es sinónimo de petrificación sino de evolución, de educación de nuestra sensibilidad con vistas a una mayor adaptación al medio.
-¿Y con el libro que acaba de publicar se puede aprender Morfopsicología?
-Si una persona es paciente puede saber si la otra se mueve por el pensamiento, por los sentimientos o por los instintos, si es activa o pasiva, si es constante o inconstante y muchas cosas más. Aunque la Morfopsicología requiere perseverancia.
-¿Y cuáles son las principales características que se estudian en el rostro?
-En primer lugar, el grado de dilatación o retraimiento de la cara. En segundo lugar, la forma; es decir, lo que llamamos el modelado, que nos indica el grado de socialización y cómo son nuestros contactos; en tercer lugar, el tono; y, en cuarto, el marco y los receptores. Además, hay que estudiar el rostro dividiéndolo horizontalmente en tres partes: la superior nos habla de la cuestión cerebral, la media de la afectiva y la inferior de los instintos.
-¿Qué es un rostro "dilatado? ¿Y uno retraído?
-A grandes rasgos, un rostro dilatado es el propio de una persona gorda y uno retraído el de una persona delgada. La persona de rostro dilatado suele tener la cara ancha (a veces cuadrada) si se le mira de frente y convexa si se le observa de perfil. Asimismo, los ojos son más bien grandes, la nariz respingona, los labios carnosos y abiertos y la boca grande.
En cuanto a la persona de rostro retraído diré sólo que sus características son las opuestas. Pero hay que decir que no existe el retraído puro.
-¿Y cuántos tipos de rostro tiene establecidos la Mosfopsicología?
-El tipo de rostro o modelado puede ser, básicamente, de cuatro clases: redondo, plano, ondulado o abollado.
Las personas con el rostro redondo destacan por sus contactos suaves, fácil adaptación y buena receptividad. Pero su sensibilidad es lenta en despertar.Las de rostro plano son personas poco flexibles y es difícil el contacto inicial con ellas. La cara refleja la tensión interna.
Las de rostro ondulado son personas con un alto grado de socialización, gente con dulzura y que se esfuerza a la hora de luchar.
Por su parte, las de rostro abollado son pasionales, conflictivas y de difícil equilibrio. Suelen tener reacciones bruscas.
-¿Qué es el tono energético?
-Hace referencia al grado de vitalidad de la persona, a su actitud general ante la vida: activa o pasiva.Una persona con tono es extrovertida, activa, voluntariosa y de carácter influyente y valiente. Una átona, en cambio, denota falta de vitalidad y de actividad. Es más pasiva, introvertida, ansiosa y de mentalidad más cobarde.
Las personas con tono tienen en general rostros musculosos y firmes sin apenas grasa. Asimismo, sus órganos sensoriales -boca, nariz, ojos y oreja- suelen estar más bien expandidos.Las átonas tienen la carne blanda, fofa, falta de tensión, caída. Y los receptores dan la impresión de hundirse.
-¿Y qué es el marco? ¿Y los receptores?
-Cuando hablamos del marco nos referimos al armazón óseo (frente, sienes, pómulos, mandíbula inferior y mentón) que acolchan los músculos. Y nos informa de las energías, las capacidades, las necesidades humanas. En suma, de la vitalidad y potencia -sobre todo física- de la persona así como de su capacidad de realización. Luego, el tono energético nos dirá si ese potencial está activado o no. En cualquier caso, tanto un exceso como una carencia de tono son negativos.
Los receptores sensoriales son, obviamente, los ojos, la nariz y la boca. Y nos dicen cómo administramos las energías que tenemos y cómo es nuestra comunicación.
-Por lo que infiero, el estudio bien hecho de un rostro no es tan simple... -Ciertamente, no. Requiere conocimientos, tiempo y experiencia. Pero se aprende.
LOS ESTUDIOS DE MORFOPSICOLOGÍA
-En España, sin embargo, no está reconocida la Morfopsicología a nivel académico...
-No, aunque en la Universidad de Lille (Francia) ya se da como asignatura en la Facultad de Psicología. Nos aguarda una larga lucha pero estoy convencido de que acabará siendo reconocida. De hecho, la carrera de Psicología en España no tiene más de 40 años. La Grafología, que se admite en los tribunales, tampoco está reconocida en España. De hecho, en Italia se creó la Diplomatura Universitaria de Grafología en 1998.
Así pues, si demostramos la valía de estos estudios no tendrán más remedio que aceptarlos ya que es una herramienta muy útil que puede hacer mucho bien. Bueno, en malas manos también se puede hacer mucho daño. Por eso debe regularse.
-Y los estudios actuales, ¿qué duración tienen?
-Tres años. Hasta ahora sólo se podía Morfopsicología en Francia pero la primera promoción que ha cursado estudios en nuestro país se examinará en breve en Barcelona. Y pronto habrá cursos en Madrid. Eso sí, ya aviso que el plan de estudios es muy exigente.

FUENTE: José Antonio Campoy en Discovery Dsalud

Un experto morfosicólogo español sostiene que el rostro revela con exactitud los rasgos de la personalidad. Analizó las caras de cuatro colombianos y esto es lo que descubrió. Sólo con una foto de un rostro de frente y una de perfil, Julián Gabarre asegura poder deducir los rasgos sicológicos de una persona. Por eso a este español acuden cientos de empresas para que les ayude a escoger gerentes, empleados de confianza, futuros socios o por curiosidad, para conocerse mejor a sí mismos. Y al parecer no falla pues con este método ha elegido a cerca de 300 directivos de importantes compañías de su país, donde la morfosicología está de moda gracias a su libro El rostro y la personalidad.
En 2004, Gabarre sorprendió a la policía científica de Barcelona al determinar con base en sus fotos y con total precisión la sicología de 10 reclusos y los delitos por los cuales habían sido condenados a prisión sin conocerlos previamente: "Dos por estafa, cuatro por robos con fuerza, dos por robo con violencia y otros dos por lesiones". Un alto mando de la policía científica corroboró todos los casos y quedó tan descrestado que le expidió una certificación de esta hazaña.
"El rostro tiene un significado y revela el funcionamiento del ser y sus intercambios con el mundo exterior. Es la puerta de entrada y salida de nuestro cerebro y nuestra interioridad, de nuestras emociones y de nuestros mecanismos de racionalización, y por eso nos dice todo", dijo a SEMANA Gabarra, quien estudió en la Sociedad Francesa de Morfosicología. Esta disciplina parte de una teoría de los años 40 del siquiatra francés Louis Corman, quien asegura que "la siquis determina la forma del rostro".
Las claves del rostro.

Los pómulos anchos revelan necesidad de protagonismo, la boca y nariz grande, derroche, y nariz encorvada hacia los labios significa atracción por el dinero. "Es el sicoanálisis instantáneo", enfatiza Gabarre, cuyo exitoso libro llegará en algunos meses a Latinoamérica. Aunque la mayor parte de sus clientes buscan conseguir información privilegiada sobre los demás, el experto insiste sobre la gran utilidad de esta disciplina para el conocimiento propio. "Con la morfosicología adquirimos comprensión, seguridad, confianza y libertad. Nuestra propia cara nos informa de nuestras fortalezas y debilidades y nos señala el camino para mejorar nuestras relaciones y nuestro futuro".
Gabarre fundó una escuela de morfosicología en Barcelona que ya graduó a sus primeros 24 alumnos y además ofrece información en su página de Internet (http://www.julian-gabarre.com/). Así se ha convertido en el principal promotor en el mundo hispanoparlante de una teoría que asegura que "el rostro nunca miente".

Idealista e innovador.


“Este rostro, ligeramente retraído, tiene un tono energético global medio. Su zona dominante es la cerebral y, como los ojos están activados, la actividad mental es grande y es donde tiene los mejores recursos. Su frente se ensancha en la parte alta del rostro, lo que nos muestra que su potencial intelectual es alto, dominando la inteligencia abstracta e intuitiva, sobre la concreta que es media. Tiene la capacidad para ver y dar soluciones globales, y otros aspectos del rostro nos dicen que canaliza muy bien el pensamiento en acciones concretas, aunque al faltarle un poquito de vitalidad de base (mandíbulas de frente y de perfil), algunas de estas soluciones podrían quedarse sin plasmar y le podrían restar combatividad y determinación. El examen morfosicológico del señor Uribe nos dice que él es abierto y flexible a nivel de ideas y de planteamientos y algo idealista, con notable sentido de la innovación y espíritu de empresa. Para él es más importante ‘ser’, que ‘representar’ y ‘tener’. Su frente amplia e inclinada nos informa que es ágil en la comprensión, argumentación y rápido en elaborar la respuesta. No obstante, la vitalidad media le da muy buena capacidad para las relaciones interpersonales”.
Fuerte e intuitiva.
“De frente, este rostro es firme, enérgico y determinado, pero de perfil es más suave y receptivo, lo que nos lleva a concluir dos aspectos importantes de su personalidad: en su entorno profesional y social, muestra fuerza, determinación y lucha para conseguir sus metas.
Pero, en familia, su comportamiento es más flexible y es menos combativa. Metafóricamente podríamos decir que Shakira es más demonio fuera (hacia el exterior, hacia el mundo) y más ángel en casa. Su frente indiferenciada, sus cejas en acento circunflejo y sus ojos tónicos revelan que su tipo de inteligencia es intuitiva y concreta, con notable capacidad de observación y memoria fotográfica.
Los pómulos anchos y las mejillas de frente aplanadas nos informan que tiene una alta sensibilidad de defensa en lo sentimental, lo que significa gran dificultad para expresar sus sentimientos y emociones. Tendrá que aprender a decirle a su pareja ‘te quiero’, ‘me encantas’, etc.; de lo contrario, su pareja podría dejarla porque se podría aburrir. Shakira tiene gran necesidad de ser querida pero su afectividad es más receptiva que emisiva. También deberá aprender a ser más paciente y menos expeditiva en sus relaciones afectivas”.

Egoísta y materialista

“Este rostro, de tipo dilatado, muestra un tono energético medio. En la zona instintiva, las mandíbulas están indiferenciadas y muy carnosas, el cuello es ancho y corto y la nariz vista de perfil es algo aguileña, lo que nos informa que el instinto de adquisición es muy alto y que busca en todas sus relaciones el beneficio personal. Los ojos pequeños, la nariz estrecha y aguileña penetrando en la zona de los instintos y el labio superior fino, le convierten en un hombre nada generoso y bastante materialista que actuará con extrema dureza y de forma impositiva para conseguir sus fines. Su zona media (pómulos anchos y la nariz estrecha y aguileña) nos hablan de su gran necesidad de protagonismo y de ser querido, pero él no ofrece nada para ser querido. Por el contrario, será un hombre muy temido, por su extremada dureza”.

Obstinado y fanático

“Este rostro rectangular dilatado revela un considerable depósito de energía medio alto y que el nivel de actividad de esta persona está por encima de lo normal. Visto de perfil, la zona de los instintos en profundidad (longitud que va del mentón a la parte trasera del cuello) muestra que tiene un ‘motor de alta resistencia’ y que es muy perseverante en conseguir sus propósitos. Sin embargo, su frente abollada nos dice que a nivel de ideas es obstinado y algo fanático, y por lo tanto, poco flexible. Su lado izquierdo (pómulo) más retraído nos habla de un pasado deficitario en afectos de su entorno familiar, habiendo superado y sintiéndose más realizado y querido dentro de su entorno social y familiar actual”.


FUENTE: http://69.20.13.59/aspca/default.asp?frmSiteId=48&frmPaginaSiteId=1348&frmCOTId=4058


El rostro y la personalidad

¿Qué tiene que ver el rostro con el carácter y la personalidad? Pues ese es un dilema que ha interesado desde hace miles de años a filósofos, artistas y hombres de ciencia. Sepa que el padre de la medicina Hipócrates, estableció cuatro temperamentos básicos: sanguíneo, linfático, bilioso y nervioso, que aún se utilizan y también se les ha buscado relación con el tipo de rostro.

El arte de la lectura del rostro en China data de hace más dedos mil años y se le llama Siang Mien.

La literatura griega antigua es rica en descripciones de carácter vinculado a la fisonomía, por ejemplo, Homero en la guerra de Troya describe a sus héroes de esta forma: la magnanimidad de Héctor coincide con un aire serio, un cuerpo bien proporcionado, actitudes nobles y fieras; la cólera de Aquiles corresponde a ojos centelleantes, a rasgos viriles y vigorosos.

En Europa, durante la Edad Media y el Renacimiento hubo mucho interés por el tema. El gran Leonardo Da Vinci estudió la expresión muscular de las emociones en la cara.

Alberto Durero hasta se aventuró a establecer unos cánones de belleza, aunque basado en la mitología.

Hacia mediados de 1600, Charles Le Brun, mediante una teoría fisiognómica, intentó demostrar que existía una relación entre los rasgos del rostro, los estados anímicos que caracterizan la emoción y los movimientos de la sangre, lo cual afecta a los músculos faciales.

Algunos, incluso, han querido demostrar que las diversas tonalidades del rostro tienen que ver con las reacciones de los sentimientos.

ALGUNOS TIPOS DE ROSTROS

Mediante estudios realizados y análisis comparativos efectuados, se ha llegado a elaborar una especie de tabla de tipos de rostros. Veremos algunas características de ellos.

Los Apasionados: Los contornos del marco facial tienen mucho relieve. Se alternan los salientes que forman la mandíbula y los pómulos con los entrantes de las mejillas y las sienes. Boca bien cerrada. De temperamento conflictivo en el que predominan dos fuerzas vitales contrarias: expansión y conservación. Buena concentración e individualismo acentuado.

Los Sedentarios: Líneas alargadas dominan sobre las anchas, el rostro es largo, estrecho, boca pequeña, ojos unidos, hundidos y caídos. Pocas ganas de luchar, débiles, sedentarios. Muy sensibles y delicados. Necesidad de afecto y de principios rígidos. Distraídos.Los Impulsivos: Perfil angular con frente inclinada haciaatrás, las sienes y mejillas aplastadas, pómulos salientes, nariz prominente, boca grande y firme. Son dinámicos, audaces. Orientados hacia lo inmediato, de iniciativa, vigorosos. Falta de previsión y organización.

Los Inhibidos: Rostro estrecho, tipo triángulo u oval. Contorno huesudo y anguloso, poco carnoso. Tez pálida o aceitunada, labios apretados, fosas nasales semicerradas. Son de los que economizan vitalidad y la compensan viviendo muchos años. Poco afables y de escasa vida social, se encierran mucho en sí mismos. Individualistas e inadaptados.


Los Expansivos: Rostro redondo, ancho, líneas curvas y ángulos difuminados. Tez rosada o roja. Receptores sensoriales (ojos, nariz, boca) están abiertos indicando expansión. Ojos grandes, saltones y separados. Boca carnosa, tienen vitalidad abundante, son sociables y amables. Necesitan vida social y compañía. Impulsivos.

Los Reflexivos: Mandíbula mediana, barbilla poderosa proyectada hacia adelante. Pómulos poco salientes, nariz grande. Frente amplia, sienes aplastadas, ojos grandes, algo separados. Más estables que vivaces, ritmo reposado, dominio de si mismos. Prudentes, educados, organizados, reflexivos, método y lógica.

ROSTROS FAMOSOS

Honorato de Balzac: (El Pletórico). Tenía un contraste notable entre la parte baja del rostro (zona afectiva-instintiva y la superior, zona cerebral). Mucha corpulencia, cuello de toro, rostro ancho y carnoso, doble barbilla, mucha vitalidad física. Ojos separados y frente bien delineada. Todo refleja un tipo de expansión cerebral condominio imaginativo, facultades de observación, reflexión, intuición, pero también ardiente, apasionado, muy insertado en la vida social de su época.

Julio Verne: (Soñador). Mandíbula pesada, ángulo bien marcado, pómulos altos, ojos ligeramente hundidos, frente amplia, rostro que muestra en lo general cierta delicadeza. Muy idealista y cierta timidez, soñador, inventor y observador. Alguna incomodidad para exteriorizarse.

Mahatma Gandhi: (El Pacífico). Mucho predominio de la zona afectiva que refleja humanidad, además de sensualidad y ternura fuertes. Sienes estrechas y hundidas aportan visiones limitadas muy selectivas y dinamismo. La frente de altura moderada indica que no hay predominio de la imaginación, pero sí una elevación hacia lo espiritual.

Juan Pablo II: (El Enérgico). Su rostro es ancho y redondeado, destaca por su amplitud en la zona afectiva a nivel de los pómulos y por su firmeza en la zona instintiva con una mandíbula sólida y prominente que refleja mucho dinamismo y obstinación. Por lo contrario, la frente redonda, recta, cejas ralas, ojos y boca pequeña, indican introversión, vida interior rica, tendencia al aislamiento contemplativo. Zona cerebral amplia, temperamento que predomina la expansión cerebral.

Algún apunte más sobre el tema.

Dicen que la cara es el espejo del alma y, ciertamente, el primer contacto visual con otra persona es el que nos ofrece los datos iniciales acerca de su personalidad. Esa rápida impresión provoca actitudes tan definidas como atracción, repulsión o, simplemente, indiferencia. Son las características de la fisonomía, cuya ciencia, la Fisiognomía, desentraña.

Ya desde la antigüedad se observaron las diversas estructuras corporales que permitían reconocer ciertos caracteres definidos, así como predisposiciones a determinadas enfermedades mentales (lo que los médicos llaman temperamento). En cada rasgo físico puede hallarse una indicación del carácter, del mismo modo que cada indicación del carácter se refleja en los rasgos de la cara, en la forma de las manos, o en la escritura.

Con el estudio de las tres ciencias, Fisiognomía, o el estudio del rostro y del cuerpo; Quirología, o estudio de las manos, y Grafología o estudio de la escritura, se puede llegar a diagnosticar el carácter del individuo. Aquí nos centraremos exclusivamente en la morfopsicología de la frente, de la nariz, de los ojos y la boca.

LA CABEZA: una cabeza grande, frente pequeña triangular, indica un espíritu desprovisto de sentido. El hueso occipital comprimido, o más bien algo cóncavo, denuncia un espíritu débil, algunas veces obstinado y siempre limitado.

LA FRENTE, COBIJO DEL CEREBRO.

LA FRENTE: Tanto en la Fisiognomía antigua como en la moderna se puede juzgar por la forma y capacidad de la frente las posibilidades intelectuales de un individuo.

Cierto es que las facultades intelectivas de un ser no depende sólo de las dimensiones de su cráneo: debemos también considerar la complejidad de su cerebro, así como su cultura y su herencia genética, que también desempeñan un importante papel.

Frente ancha: nos indica grandes posibilidades de poder abarcar un número considerable de diferentes nociones. Es la frente de un ser sintético, dotado de una notable memoria, capaz de asociar ideas y extraer conclusiones. Este individuo está siempre dispuesto a examinar todas las ideas nuevas que se le presentan a fin de compararlas con las propias. Resulta fácil convencer a este individuo, siempre que se le sugieran horizontes desconocidos.

Frente estrecha: la frente estrecha corresponde a un individuo de espíritu analítico, de ideas brillantes y profundas, aunque las asocia con dificultad. Carece de orden y método, así como de habilidad manual. No se deja convencer con facilidad y, para ello, es necesario presentarle una idea nueva relacionada con los temas que le preocupen.

Frente alta: la frente alta indica el poder de transformar las sensaciones en ideas. De ello deducimos idealismo y sensualidad, serenidad del espíritu que juzga desde arriba. Con frecuencia lo vemos operando para satisfacer y ver triunfar la lógica, el ideal. Se le convence fácilmente si se emplean argumentos sólidos.


Frente baja: este individuo rechaza los pensamientos metafísicos y se siente inclinado hacia el utilitarismo. Indica voluntad, obstinación, cólera, y con mucha frecuencia, avaricia. Suele ir acompañado de un espíritu de iniciativa.


FORMAS DE LA FRENTE, VISTA DE CARA.

Ovalada: si la frente posee una forma ovalada, ello indica que se trata de un ser soñador, imaginativo, que raras veces se detiene en lo concreto; aunque este individuo se nos presente como un artista dotado de inspiración, como un poeta, su producción es escasa y obra guiándose por la intuición. Ama la independencia y es incapaz de someterse a cualquier disciplina.

Cuadrada: el individuo dotado de tal frente es un ser armonioso, juicioso, calculador y reflexivo, orientado hacia el lado práctico y positivo de las cosas. De él no podemos decir que dé rienda suelta a su imaginación y sueñe quimeras. Su carácter es duro y severo, pero demuestra poseer gran sentido del deber.

Trapezoidal (ancha en la parte superior): esta frente suele mostrar sienes abultadas; revela al artista que posee una imaginación creadora, aunque sus ideas pueden ser confusas. Si las sienes se presentan deprimidas denotan un ser con un espíritu sintético muy estrecho. Otras veces, la frente ancha y abultada en su parte superior denota un ser dotado de una tremenda mordacidad, con la que pone en ridículo a los demás.

Trapezoidal (ancha en la parte inferior): esta forma de frente nos presenta un individuo poseedor de gran habilidad manual: puede ser un técnico preciso y un fontanero mañoso. No carece de iniciativa y es un agudo observador; posee asimismo buena memoria.


LA NARIZ, CENTRO DE LA ZONA AFECTIVA.

La nariz es de gran importancia en el estudio de la fisiognomía. Se podrá efectuar con bastante exactitud el estudio psicológico de un sujeto basándose sólo en la nariz. El estudio de la nariz es también interesante por hallarse situada sobre las tres regiones de la zona afectiva.

La nariz estrictamente correcta debe tener una altura igual a la de la frente, con una ligera depresión en la raíz. Vista de perfil debe representar el tercio de su longitud. Como tal, se nos presenta de dos formas: la cóncava (o sea elevada o en trompeta) y la convexa (aguileña). Los sujetos que poseen una nariz cóncava son considerados tranquilos y sentimentales. Los que tienen una nariz convexa, se tienen al contrario por tipos nerviosos y espontáneos.

Nariz larga: la nariz larga denota un individuo con pasiones serenas, con predisposición, a veces, a la esquizofrenia, pero con una vida interior muy intensa. El sujeto poseedor de nariz larga puede desempeñar trabajos que necesitan reflexión, paciencia y perseverancia.

Nariz demasiado gruesa: denota una personalidad inclinada al egoísmo, bien en la forma sexual o en sus afectos.

Nariz pequeña: esta nariz pertenece a una persona impulsiva, impaciente, colérica, con frecuencia caprichosa. Es un ser que no analiza demasiado sus impresiones.

Nariz convexa: esta forma de nariz pertenece al ser activo, ambicioso, apasionado.


LOS OJOS, DOS VENTANAS ABIERTAS.


Los ojos se hallan situados en la división ternaria de la cara, en la región ideal de la zona afectiva; por ello podemos deducir que son importantes las indicaciones que nos dan sobre el valor de estas cualidades.

Los ojos que están situados normalmente deben presentar entre sí una separación de 31 milímetros.

Ojos de separación superior a lo normal: indica aptitud para reconocer sin esfuerzo las fisonomías, así como para estudiar las cosas concretas; optimismo debido a la satisfacción de representarse con facilidad al mundo exterior, teniendo la sensación de dominarlo.

Ojos de separación inferior a lo normal: esta posición de los ojos indica pesimismo, tristeza e inestabilidad.

Ojos saltones: indican una mente tardía en elaborar pensamientos, buena memoria para las fechas y los hechos. Si, al mismo tiempo, la conjuntiva muestra pequeños granitos de grasa, ello indica cierta debilidad intelectual y dudas morales.

Ojos hundidos: indican una disminución de la vitalidad. Suelen presentarse en el tipo nervioso, siempre alerta para su defensa, indican voluntad y tozudez, introvertido, acostumbrará ser un tipo silencioso, taciturno y melancólico. Las penalidades suelen hundir los ojos.


FORMA DE LOS OJOS.

Ojos grandes: los ojos que están bien abiertos y son armoniosos indican una propensión hacia la espiritualidad elevada, una naturaleza positiva, soñadora, poética, dada a pasiones ideales y abstractas.

Ojos demasiado grandes: indican exaltación del espíritu, así como temor intenso.

Ojos pequeños: estos ojos indican un espíritu constructivo, una naturaleza activa y emprendedora, voluntad e inquietud intelectual.


LO QUE DICE LA BOCA.

La boca ocupa las dos regiones superiores de la zona instintiva: la de la sensibilidad y la sensualidad. Podemos decir que, en conjunto, representa los instintos superiores, reflejando nuestras emociones, sentimientos y nuestros odios.

Si la boca se nos presenta dibujada armoniosamente, ello es indicio de equilibrio instintivo; mientras que una boca irregular, mal dibujada y gesticuladora, puede pertenecer a un ser dominado por las pasiones, o a una persona que ha padecido muchos sufrimientos. Existe un proverbio chino que dice: 'Mira la frente de un hombre para saber lo que será y su boca en estado de reposo para saber lo que ha sido'.


LINEA DE LA BOCA.

Línea recta: si la boca está bien dibujada, es indicio de equilibrio.

Línea con las comisuras bajas: indica pugnas entre la espiritualidad y los instintos, así como amargura y tristeza.

Línea con las comisuras elevadas: anuncian alegría, buen humor, picardía, presunción y pedantería.

Cuando la boca es un poco saliente, ello revela mal humor y del individuo que observa. La boca carnosa y saliente revela asimismo a los profesionales de la palabra que se hallan siempre dispuestos a hablar.

El labio superior más grueso que el inferior es indicio de bondad, de dulzura, pero asimismo de inteligencia ilimitada, de donde deducimos que esta forma de labio es característica del temperamento linfático. Si, al mismo tiempo, el borde del labio parece vuelto hacia atrás, podemos decir que el individuo será un sujeto ambicioso, amante de la popularidad.
Si el labio inferior es más grueso que el superior y caído, indica disminución de la vitalidad, bondad, sensualidad.


Los labios entreabiertos revelan un carácter poco combativo. Los labios gruesos denotan la materialidad del instinto sexual; los apetitos gobiernan al espíritu. Carencia de moralidad.

Cuando la boca está hacia dentro, puede ser indicio de astucia y de envidia.

Los labios cerrados, afectación, vanidad. Si los labios están apretados y crispados, revelan un carácter muy enérgico, duro. Los labios blandos denotan debilidad. Cuando apenas se distinguen las comisuras, es señal de orden y sangre fría. Los labios mordisqueados, denotan un carácter angustiado, inquieto.

Estas son algunas de las características y sus significados, que cualquiera puede evaluar con la simple observación, aunque la complejidad del ser humano seguirá siendo siempre un misterio. gracias y ya sabesi ,besos para todas y un abrazo para todos.


FUENTE. Escrito por: Casanova el 19 Ago 2007 - URL Permanente

Tambien aparece mucha información en

http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/2006/356/1153241611.html

Finalmente otro ejemplo:

FERNANDO ALONSO OVIEDO, 29 de julio de 1981.

“Es un rostro joven en el que aún faltan por desarrollarse aspectos importantes de la personalidad que se orientarán hacia un camino u otro en función del entorno. Por la forma de su cara, se trata de una persona que tiene un carácter medianamente abierto. En el conjunto del rostro dominan la parte cerebral y la instintiva sobre la sentimental. Su frente de tipo solar (se ensancha en la parte superior) habla de una persona con una inteligencia global, muy intuitiva y con gran capacidad de síntesis. Ojos grandes y protegidos, cejas pobladas, rectas y pegadas a los ojos, las mandíbulas anchas y el mentón sobresaliente...

Este conjunto de rasgos transmite que Alonso es una persona con mucha energía y que, además, la administra equilibradamente. Posee una inteligencia abstracta, concreta e intuitiva. Tiene una destreza especial para resolver problemas aportando una solución global, estratégica y adaptada a la realidad. Los ojos, las cejas, la forma de los superciliares –los arcos óseos que están encima de las cejas– como una “quilla de barco”, y las orejas, más inclinadas en proporción a la verticalidad del rostro, informan de su rapidez a la hora de tomar decisiones y de su habilidad para simultanear la concentración con la capacidad de reacción.

Competente para hacer frente a situaciones de riesgo, en su personalidad alterna el uso del freno (autocontrol) y del acelerador (frenesí). Que su zona instintiva (la mandibular) esté en expansión, unido a un cuello muy desarrollado y a las cejas pobladas son síntomas de que la seguridad en sí mismo es alta, salvo en el terreno afectivo-sentimental y relacional (con pómulos retraídos) su punto más vulnerable.

El convencionalismo y el politiqueo no son su fuerte. No es una persona de dobleces porque su cara transmite lo mismo vista de frente (el frontal informa de su semblante social) que de perfil (que refleja su comportamiento en la intimidad). Sería un buen directivo por su pericia a la hora de resolver conflictos porque no se deja influenciar por los sentimientos y porque dedicará prácticamente todo su tiempo a que la empresa consiga sus fines.

Frente: Inteligencia global, muy intuitiva y con gran capacidad de síntesis.
Mandíbula: Denota una seguridad en sí mismo muy alta.
Pómulos: Inseguro en el terreno afectivo, sentimental y relacional.
Superciliares: Rápido a la hora de tomar decisiones y con gran capacidad de reacción.
Ojos: Tiene mucha energía y la dosifica equilibradamente.

viernes, septiembre 21, 2007

Neuroestupideces

Empieza a preocuparme la ligereza con que algunos neurólogos se están entregando a reciclar el legado cultural, con la excusa de los descubrimientos que se realizan en su campo de estudio. No hay día en que algún/a neurologo/a no saque un libro pesudodivulagtivo con vocación de betseller. Generalmente, están repletos de obviedades, incluyendo de vez en cuando “perlas” especulativas de cosecha propia, que no se molestan en distinguir del resto de los conocimientos serios compendiados y que arropan su ocurrencia.

Hay libros de neurofilosofía, neuropsicología, neuropedagogía, neuroeconomía, neurosociología, neuroayuda, etc. Y yo, que al principio les otorgaba crédito –a algunos aún lo hago-, me siento cada vez más harto de tanto neurogurú. Lo último ha sido la eclosión de la neuropolítica. ¡Cuánta neuroestupidez!



Descubrimiento sorprendente

Maribel Egido Carrasco – El País - 19/09/2007

Las universidades americanas son muy aficionadas a hacer estudios bastante chocantes sobre toda clase de asuntos, y de vez en cuando nos sorprenden con descubrimientos que nunca hubiéramos imaginado.

Ahora, al parecer, un estudio de la Universidad de Nueva York ha demostrado que el cerebro de las personas de tendencia "izquierdosa" funciona de manera distinta a los que son de "derechas". Los científicos han llegado a la conclusión de que las diferencias se dan a la hora de improvisar ante situaciones inesperadas, donde los de izquierdas se muestran más flexibles que los conservadores, a los que al parecer les cuesta más trabajo reaccionar si se requiere cambiar de hábitos. De todo ello se deduce que los llamados "progresistas" son más proclives y abiertos a variar su opinión, y los de derechas, más cerrados a los cambios. Demasiado de libro, ¿no?

Afortunadamente, el estudio termina diciendo que el voto no está determinado "sólo" por la actividad neuronal; influyen mucho los factores educacionales y culturales. Se les ha olvidado decirnos qué pasa con las neuronas de los que no somos "forofos" ni de los unos ni de los otros. Me alivia mucho pensar que pertenezco a un grupo que podríamos llamar de "neurona libre".

¡Estos americanos!.

jueves, septiembre 20, 2007

Entre hombres

Reproduzco el artículo de Jaumé Cabré en el Avui de hoy, titulado "Entre homes", reflejo del profundo proceso de cambio de las identidades masculinas, algo que queda muy patente también en los comentarios de los lectores:



Entre homes, Jordi Cabré, escriptor

Encara quan et miro em pregunto quan va començar aquesta inèdita fascinació cap a algú del mateix sexe. No m’havia passat mai. Entre tu i jo al principi hi havia poques paraules, de fet no arribàvem a creuar-ne cap ni una. Només hi havia aquelles teves mirades negres, vertiginoses, que des de l’absència de diàleg em duien a imaginar les coses que devien passar-te pel cap o pel cor.


Recordo que hi endevinava la ferma determinació de menjar-te el món i tal vegada de conquerir-me l’ànima, però només podia fer que suposar-ho. Encara vaig trigar unes setmanes a reconèixer que alguna cosa nova brollava dins meu, i a preguntar-me de forma quasi natural on t’havies ficat durant aquesta trentena d’anys. Al principi només et coneixia de borrosos retrats en blanc i negre. Però després va arribar-me aquesta mirada teva, mig d’enfadat mig de trapella, i aquests gestos bruscos, com de bosc, com de qui no s’atura massa a pensar el rumb que pren. Mica en mica i amb paciència vaig anar descobrint-te, fins que allò que havia començat com un aprenentatge mutu, subtil i silenciós, va anar esdevenint una cosa molt més important. I, per a alguns, difícil d’entendre.


No em fa cap vergonya dir que m’agraden els teus cabells rossos ben suavitzats i com et queda el nou xandall, que llueixes amb tanta satisfacció. El teu talent per a la música, el teu ritme davant d’un piano, i també la teva habilitat amb el pinzell o simplement amb un bolígraf de despatx. Allò que més ens diferencia és aquesta incorregible dèria de córrer, d’agafar les cames i posar-les a treballar, ja sigui per les voreres de Barcelona o pels camins de pedra més costeruts. Tens aquesta constitució, d’esquena ampla i cuixes fermes, que és el que et deu empènyer a cremar tanta energia a cops de carrera o a agafar la bici sempre que t’és possible: cosa d’esportistes.

L’altre dia et mirava mentre dormies i m’adonava que també ho fas amb ganes, amb presència, amb masculinitat, com si qualsevol persona que dormís al teu costat pogués tenir la intensa sensació de trobar-se ben protegida i resguardada. Respires sense contemplacions, absorbint el somni com si t’hi anés la vida, que és la mateixa manera que tens d’estar despert. T’abraço com si et fes una pregària, com si abracés la bellesa del món. De gustos cada dia ens posem més d’acord, mai no hauria dit que vibraries amb els Franz Ferdinand. I amb la resta de la gent ets simplement encantador, guardes les formes, coneixes els límits, tens un sentit de l’humor finíssim que és una de les coses que més t’envejo i que més et transformen en una gran promesa. No és estrany que parli de tu amb qualsevol persona que em trobo. I això que són molts els qui, fins que t’arriben a conèixer, se sorprenen que això m’estigui passant precisament a mi.

Ara que has decidit que ja tens prou pèls a la cara com per afaitar-te un cop per setmana, ara que sovint ja ens afaitem al mateix temps (amb l’orquestra de Benny Goodman als altaveus) i que fins i tot ens dutxem junts i ens ensabonem l’un a l’altre, ara que em pentines i m’esculls les sabates, m’adono de com necessitava estimar algú com tu. Això dels sentiments és complicadíssim, un veritable maldecap, vas i véns i tornes i tot sembla fràgil i a punt d’esfondrar-se. Però tu, amb aquests fonaments musculars més ben posats que els meus i amb aquesta rialla inabastable, has aconseguit que se m’hagin trencat tots els esquemes i que hagi pogut conèixer una nova dimensió de l’amor. Si tu respires pel món com si t’hi anés la vida (cosa que hauria de ser norma universal), a mi la vida m’hi va amb el teu benestar i amb la teva simple presència. L’amour est un oiseau rebelle.

Tot això ho reconec ara, passats tres anys del dia que et vaig conèixer, quan ja no hi ha gaires misteris però quan el futur encara és gran per a nosaltres. Aquest món necessita homenots com tu i tinc la sort de poder considerar-me el teu millor amic per ara. I que duri. No fa gaire era en Francesc Orteu qui en aquest diari afirmava que tenir fills pot canviar el cos de la dona, però que sens dubte canvia l’ànima de l’home. Potser no arribaràs mai a saber com era jo, Xavier, abans que nasquessis. Abans que em portessis a la vida.


L'opinió del lector
Cap de lligamosques
20.09.2007, 17:45D´això fa uns anys en deien mariconades
!!Sesi
20.09.2007, 16:10He llegit l'article per Internet, on no hi surt cap dibuix, i us puc assegurar que m'he4 pensat que en Cabré s'havia enamorat d'un home! Les dutxes junts, mirar-lo com dorm, comentar com li queda de bé el xandall, les cuixes fermes i com li agraden els cabells rossos de l'estimat. Article molt ambigu.
Miquel Ramoneda
20.09.2007, 15:59Sis paràgrafs d'excel·lent factura.
Nestor
20.09.2007, 15:34Felicitats. Un article molt aconseguit. Espero sentir el mateix algun dia.
Salut.una dona
20.09.2007, 11:01un article collonut.
Porc Senglar.
20.09.2007, 10:52 Jordi, m'agradat moltíssim el teu text!. Penso que moltes dones us conformeu amb el primer que passa, amb la idea que en quant a entrega amorosa, sentiments, els homes senzillament no donem per més: totalment fals!!. Els homes amb sentiments i valents, íntegres, anticonvencionals i amb personalitat, contemporanis i amb una gran cultura, aquests homes si que donem amor!!, per que ens hem desempallegat de tota la merda que els segles ens han ficat a sobre.
Bernat
20.09.2007, 08:58 Cursileria pseudointel·lectual, tot plegat. Perdoneu-me. Però no acabo d'entendre aquesta mania d'aïllar feminitat i masculinitat, fins i tot per enfrontar-les. . . i confondre que les persones disposem de les dues qualitats. La maternitat i la paternitat són biològicament fets diversos però no impliquen una vivència idèntica en tots els éssers. Per tant, repeteixo, l'article no deixa de ser una simple babada.
Raimon
20.09.2007, 08:16 Espero poder ser pare aviat, probablement vindrà del Brasil amb sis o set anys a les seves espatlles. Gràcies, Jordi, pel teu meravellos article; m'he emocionat llegint-lo i m'ha ajudat a fer més intensa l'espera. M'ha fet felìç creure que un dia jo tambè escriuría un article com el teu.
Raimon
20.09.2007, 08:14 Espero poder ser pare aviat, probablement vindrà del Brasil amb sis o set anys a les seves espatlles. Gràcies, Jordi, pel teu meravellos article; m'he emocionat llegint-lo i m'ha ajudat a fer més intensa l'espera. M'ha fet felìç creure que un dia jo tambè escriuría un article com el teu.
Josep
20.09.2007, 05:53 Jordi, entre tanta barbarie i desil. lusió, un glop de felicitat, de llibertat, de somriure, de plaer, moltes gràcies; i els fills son el regal que es disfruta més; jo també disfruto els meus fills com tú, i l'article es brillant com el Xavier
laveritatestossuda
20.09.2007, 00:25mentre anava en tren he llegit el teu article i m´has emocionat, algú deu haver pensat que anyorava la platja de masnou
Pau
19.09.2007, 23:16 Noi. . . . l'article et delata la teva "inexperiència". Quan les criatures neixen poca cosa tenen d'HOME. ja comences l'article amb una frivolitat que et delata. La paternitat va més enllà d'aquest "primer enamorament" que representa la més tendra infantesa. . . Però si el que volies és entendrir la femellada que et llegeixi, xapó, noi. Els hi has tocat la fibra!!! De totes maneres felicitat i molta sort en aquest llarg viatge.
Madame Butterfly
19.09.2007, 21:24Em sent molt emocionada desprès de llegir aquest article. És molt bonic el que ha escrit Jordi Cabré i com ha expressat les emocions que l'eixen del cor. M'agradata molt.
CO2
19.09.2007, 18:47Tots els pares s'estimen els seus fills i fins i tot en vaig coneixer un que no va dubtar a donar la seva vida per salvar el seu fill d'una enfermetat molt greu. L'article tret de que està ben tramat no té gran cosa d'especial pel que fa a les relacions paterno-filials.
Maria del Mar
19.09.2007, 17:56Aquest és un article francament bonic i emocionant. Felicitats a l'Avui per comptar amb col·laboradors com en Jordi Cabré.
Joan
19.09.2007, 17:33 Felicitats Jordi Cabré per l'article. Com a pare m'hi sentit completament identificat. Acabes de guanyar-te un lector fidel de per vida. Compraré tots els teus llibres i el diari pot sentir-se honorat amb les teves col·laboracions. Gràcies per fer el saps fer: escriure.
Observador
19.09.2007, 17:05Preciós article.
SOL.
19.09.2007, 15:47 Sort de la il·lustració, per que si no descartada la homofília, ja em temia que comencés el rentat de cervell per a fer empassar a la societat la pedofilia, que també són amor diuen els podrits.
Porc Senglar.
19.09.2007, 10:15 Jordi, m'agradat motl el teu text!. Continuo. Penso que moltes dones us conformeu amb el primer que passa, amb la idea que en quant a entrega amorosa, sentiments, els homes senzillament no donem per més: totalment fals!!!. Els homes amb sentiments i valents, íntegres, anticonvencionals i amb personalitat, contemporanis i amb un parell d'ous, amb una gran cultura, aquests homes si que donem amor!!
Porc Senglar.
19.09.2007, 10:11Quin pare tío!, molt bé. Ets un padrás modèlic, de debó. A veure quan entenguem que l'estima dels homes, la forma de entregar-nos -en l'amor i en la paternitat- no té res, absol·lutament res d'envejar a la de les dones!. Els homes ens entreguem amb la mateixa passió amorosa, algunes vegades molt més, que una dona i ho donem tot. . .

Fuente: http://www.avui.cat/article/opinio/5937/entre/homes.html

martes, septiembre 18, 2007

Feminidades de cine

Ya que en un post de ayer me referí a las masculinidades en el cine, no puedo evitar incrustar este bello vídeo sobre "las mujeres en el cine" en esta bitácora:




Aparecen en este orden:

Mary Pickford, Lillian Gish, Gloria Swanson, Marlene Dietrich, Norma Shearer, Ruth Chatterton, Jean Harlow, Katharine Hepburn, Carole Lombard, Bette Davis, Greta Garbo, Barbara Stanwyck, Vivien Leigh, Greer Garson, Hedy Lamarr, Rita Hayworth, Gene Tierney, Olivia de Havilland, Ingrid Bergman, Joan Crawford, Ginger Rogers, Loretta Young, Deborah Kerr, Judy Garland, Anne Baxter, Lauren Bacall, Susan Hayward, Ava Gardner, Marilyn Monroe, Grace Kelly, Lana Turner, Elizabeth Taylor, Kim Novak, Audrey Hepburn, Joanne Woodward, Shirley MacLaine, Natalie Wood, Angie Dickinson, Janet Leigh, Brigitte Bardot, Sophia Loren, Ann-Margret, Julie Andrews, Raquel Welch, Tuesday Weld, Jane Fonda, Julie Christie, Faye Dunaway, Catherine Deneuve, Jacqueline Bisset, Candice Bergen, Isabella Rossellini, Diane Keaton, Goldie Hawn, Meryl Streep, Susan Sarandon, Jessica Lange, Michelle Pfeiffer, Sigourney Weaver, Kathleen Turner, Holly Hunter, Jodie Foster, Melanie Griffith, Sharon Stone, Meg Ryan, Demi Moore, Julia Roberts, Uma Thurman, Sandra Bullock, Julianne Moore, Diane Lane, Nicole Kidman, Catherine Zeta-Jones, Angelina Jolie, Charlize Theron, Reese Witherspoon, Gwyneth Paltrow

Fuente: http://pospost.blogspot.com/2007/05/vdeo-ochenta-aos-de-mujeres-en-el-cine.html


Y pese a la bobada inicial, tampoco tiene desperdicio este:



Y para concluir(de momento), feminidades y masculinidades al alimón...











Algunas referencias sobre mujeres malvadas...

Perversas, feas, malvadas y seductoras (las mujeres en el cine de terror; repaso sobre el más grande de los temores del varón occidental: el de verse superado por la figura de la mujer, sea fatal, vampiresa, vampira, monstruo o fálica):

http://www.cinefania.com/terroruniversal/index.php?id=112



Unas referencias bibliográficas:

Diosas del celuloide (Arquetipos de género en el cine clásico), de M. Carmen Rodríguez (coord.), Madrid, Jaguar, 2006, 392 pp.

http://80.34.38.142:8080/cineparaleer/index.php?option=com_content&task=view&id=259&Itemid=31

Patricia Torres San Martín. Cine y género: La representación social de lo femenino
y lo masculino en el cine mexicano y venezolano,
UdeG, Guadalajara, 2001.

En Internet:

Y Dios creó a las divas: http://www.etcetera.com.mx/pag41ane56.asp

El psicologismo según Gustavo Martín Garzo

Reproduzco el artículo de Gustavo Martín Gazo en EL PAÍS del domingo pasado sobre los excesos psicologistas reinantes y la cultura terapeútica, que no he léido hasta hoy. Reproduzco a continuación el artículo de Luis Rojas Marcos a que se alude en el texto.

Nuestra pequeña mano

¿Qué hemos hecho de la psicología? Aquella delicada ciencia que exploraba el alma humana y se preguntaba por el significado de nuestros sueños hoy día apenas es otra cosa que un conjunto de obviedades y recetarios apresurados. Atrás parecen haber quedado la insondable obra de Freud y su pregunta acerca de por qué nos perturban nuestros deseos, las divagaciones de C. G. Jung sobre el poder liberador de los símbolos, las delicadas fantasías de Melanie Klein sobre el mundo de los niños, o las reflexiones de Lacan sobre el poder creador del lenguaje. La psicología ya no trata de responder a la pregunta eterna de quién somos, sino de encontrar fórmulas que nos permitan lograr mejor nuestros objetivos de acomodación a lo que hay. Pero ¿el mundo tiene que ser necesariamente como es? Aun más ¿no radica en esa necesidad de preguntarnos si podría ser de otra forma una parte esencial de nuestra humanidad? Perceval visitó un extraño reino donde todo estaba muerto, y contempló a su rey herido y el lúgubre cortejo de la copa de oro y, al evitar preguntar por lo que pasaba, los condenó sin saberlo a que continuaran eternamente igual. El tema de las preguntas que por no plantearse conducen a la esterilidad y a la muerte del pensamiento es un tema muy repetido en el folklore, y me temo que algo así está empezando a pasar entre nosotros, y tal vez por eso, porque no pensamos, dimanamos autosatisfacción. Pero ¿de verdad tenemos motivos para estar tan contentos? Es cierto que el mundo que nos ofrecen las oficinas de viaje y las promociones de la banca poco o nada tiene que ver con el mudo oscuro de los cuentos de hadas, pero a cambio, como diría Chesterton, es mucho menos interesante. Un mundo sin sentimientos ni memoria, un mundo sin desatinos ni sueños puede que fuera menos perturbador que el nuestro, pero ¿de verdad merecería la pena vivir en él?

Pero la pregunta acerca de quiénes somos sólo puede formularse a través de la contemplación del mundo en que nos ha tocado vivir. La realidad es nuestra máxima construcción colectiva: el terreno de lo común, de las percepciones y normas compartidas, el gran escenario de un juego en el que todos participamos, y cuyas reglas revelan lo que estamos dispuestos a hacer con la vida. Numerosas voces claman por el trato que damos a la naturaleza, o llaman la atención sobre ese espectáculo grotesco en que hemos transformado la política. Ambas, naturaleza y política, han estado en el corazón de las aspiraciones humanas a lo largo de la historia, pues el mundo es, ante todo, "un lugar para vivir". Pero el hombre posee una asombrosa capacidad para observar el complejo discurrir de sus pensamientos, sentimientos, intuiciones, fantasías, recuerdos y deseos. Todos ellos constituyen un prodigioso mundo interior, sobre el que no hemos dejado de interrogarnos desde los albores de la humanidad, gracias al fabuloso misterio de la conciencia. Y desde hace más o menos dos siglos ha sido la psicología la ciencia encargada de llevar a cabo esa apasionante tarea.

Y puede que en ningún otro momento de la historia esta joven disciplina haya estado tan presente en nuestras vidas. Las Facultades rebosan de estudiantes, equipos de profesionales intervienen en las tragedias colectivas, seleccionan personal en las empresas o participan en "reality shows" televisivos, y muchos psicólogos y psiquiatras expresan sus opiniones y consejos en los medios de comunicación o escriben libros con indicaciones terapéuticas o de auto-ayuda. A pesar de que el acceso a la psicología en la Sanidad Pública sigue siendo precario, proliferan los artículos y revistas que divulgan un supuesto saber científico en torno a las profundidades de la mente humana. Uno de ellos, titulado "Autoestima española", de un prestigioso psiquiatra, ha llamado poderosamente mi atención por la manera en que ejemplifica el trato que suele darse a estas cuestiones en los medios de comunicación.

Las consideraciones que se vierten en ese artículo en torno a la autoestima nada aportan de original y adolecen de la misma formulación autosuficiente que suele imperar en los actuales escritos sobre psicología: son la expresión de la obviedad elevada al rango de ciencia. Las hipótesis (en este caso, que los españoles gozamos de una excelente autoestima) no necesitan ser demostradas a través de la reflexión o la argumentación, sino de numerosas encuestas en las que se ha preguntado directamente a miles de personas sobre su nivel de satisfacción consigo mismas. A partir de aquí, cualquier cuestionamiento sobra: también cualquier explicación. La estadística por sí sola ha comprobado lo que, a los ojos de cualquier simple mortal, sería imposible de medir: el nivel de satisfacción subjetiva de un pueblo. El propio autor reconoce la dificultad y afirma que la autoestima "no podemos medirla como el pulso o la temperatura del cuerpo. El único método para estudiarla es preguntar". Todo se juega, pues, en las preguntas. La calidad de las respuestas depende de ellas: por eso los grandes filósofos se han distinguido siempre por la manera singular en que interrogan a la realidad.

La psicología hegemónica actual, en su empeño por alcanzar el estatus de una ciencia empírica (cuando su objeto de estudio, la subjetividad humana, no puede ser más inasible a través de mediciones estadísticas), ha hecho un tristísimo uso de las preguntas: planteando sólo las más previsibles, limitando al máximo las respuestas, eliminando por completo todo género de matices y detalles. Los resultados obtenidos son tan pobres como la herramienta utilizada, pero se vuelven incuestionables tras haber pasado por el filtro de las matemáticas y la estadística. Nuestro psiquiatra acaba su artículo sugiriendo que quizá los españoles tengan una percepción equivocada de sí mismos. Aún no nos hemos dado cuenta de la magnífica verdad que describen por nosotros las encuestas: "los pensamientos automáticos derrotistas nos roban continuamente la conciencia de nuestro alto y saludable bienestar emocional".

Este mismo esquema se aplica a diario en el terreno de la psicología clínica. Muchas terapias se basan en el aprendizaje de técnicas y ejercicios conducentes al control de los síntomas, renunciando a plantear los interrogantes básicos acerca de su origen o sentido. Y tales métodos se presentan como científicamente probados a través de experimentos empíricos, basados, en su inicio, en la comparación de la conducta humana con la que se puede observar en los ratones. El mensaje surge con claridad: "la psique es mucho más simple de lo que se ha podido pensar o intuir, responde a sencillos mecanismos de estímulo-respuesta, el hombre es un animal previsible".

La psicología, como disciplina dedicada al estudio de la mente humana, y en su vertiente terapéutica, da cuenta de la manera en que nos vemos a nosotros mismos, del modo en que nos acercamos a los demás y de la idea de bienestar y curación que proyectamos en quienes sufren. Su estado no hace más que demostrarnos la pobreza de nuestras aspiraciones, la poca importancia acordada a la creatividad y al juego, la profunda limitación de nuestra concepción del ser humano. Las llamadas estrategias de distracción proponen desviar la atención de la angustia para centrarla en banalidades cotidianas: el número de personas que llevan una prenda roja en un vagón de metro o la suma de las matrículas de los coches. ¿Por qué aspirar a que una persona disfrute del arte o encuentre un refugio en su imaginación? ¿Por qué tratar de ahondar en sus desdichas y reflexionar sobre ellas? ¿Por qué escuchar, con el compromiso que exige la verdadera escucha, sus sueños, temores y esperanzas: adentrarse en el terreno de lo no vivido? Es más sencillo y eficaz hacer un vacío en el pensamiento, desconfiar del poder de la palabra. Las terapias, lejos de tratar de conducir a las personas a la máxima realización de sus posibilidades, se convierten en la negación de lo específicamente humano: renuncia al vuelo del pensamiento y a la radical función del lenguaje. Como si a un pájaro atemorizado se le convenciera de que la vida es hermosa sobre una rama y no es conveniente que se lance a volar. A pesar de haber nacido con alas, se le recomienda que no las utilice, pues entrañan peligros. ¿Para qué arriesgarse? Uno puede perderse o caerse en las alturas, errar el camino de vuelta, ser atacado o sentirse inseguro. Nada le garantiza el bienestar. Del mismo modo la psicología, en su progresivo empobrecimiento, desea convencernos de que no merece la pena adentrarse en los oscuros caminos del pensamiento, la imaginación y la memoria. Se afana en disfrazar su complejidad, reforzar sus engaños, no descubrir sus potenciales. Parece ignorar que, como dijo Hölderlin, en "el peligro puede estar, también, la salvación".

Una arriesgada reflexión resulta imprescindible: ¿Qué hemos hecho del estudio de la mente humana, ese lugar fascinante y enigmático, para que haya derivado en tal cantidad de despropósitos? Toda la responsabilidad es nuestra. La vida y el mundo dependen del sentido que queramos otorgarles: de la medida en que estemos dispuestos a implicarnos, del compromiso que adquiramos con ellos. Un cuento proveniente de la tradición de los judíos jasidim, puesto en boca del Baal Shem Tov, llama la atención sobre el enorme potencial de nuestras realidades, pero también sobre la incesante tentación de apartar e ignorar sus maravillas: "¡Ay! ¡El mundo está lleno de brillantes resplandores y de misterios y el hombre los aleja de sí con una pequeña mano!". La psicología puede ser el terreno privilegiado de la imaginación, la memoria, la reflexión y el juego; también el de la obviedad, la simplificación y el conformismo. La elección sólo recae en nuestra pequeña mano.

Gustavo Martín Garzo es escritor.

FUENTE: http://www.elpais.com/articulo/opinion/pequena/mano/elpepuopi/20070916elpepiopi_5/Tes

Autoestima española

En un vuelo reciente a España desde Nueva York, me tocó de compañera de asiento una señora muy cordial que antes de abrocharnos los cinturones ya me había interrogado sobre el motivo del viaje. Al mencionarle que iba a dar una conferencia sobre la autoestima, la inquisitiva mujer exclamó: "¡Pues de eso en España andamos fatal!". Quise indagar en qué basaba tan contundente afirmación y me dijo sin vacilar: "Mire, vivimos rodeados de maltratadores y terroristas". Sorprendido, le pregunté si conocía a muchos de estos desalmados. La afable señora deliberó unos minutos y respondió con extrañeza: "Ahora que me paro a pensar, la verdad es que a mi alrededor no hay maltratadores, y tampoco conozco a ningún terrorista". Seguidamente, los dos guardamos silencio.Mi compañera de viaje había reaccionado con lo que llamamos en psiquiatría pensamientos automáticos. Estos pensamientos se forjan con prejuicios o generalizaciones irreflexivas y suelen derivar en juicios tan negativos como desacertados. Para hacerle justicia a mi interlocutora, explicaré que al despedirnos me comunicó con emoción: "¡La culpa de lo que le dije la tienen los telediarios!". Deduje que después de razonar se percató de que había confundido la noticia o lo aberrante con la vida normal o lo habitual.La realidad es que la autoestima de los españoles, hombres y mujeres, mayores y pequeños, se sitúa actualmente entre las más saludables y elevadas del planeta. Ésta es la conclusión a la que llegan, con singular consistencia estadística, estudio tras estudio. Expertos como Michael Argyle y Ruut Veenhoven, de las universidades de Oxford y Erasmus de Rotterdam respectivamente, ya revelaron esta tendencia positiva en los años noventa. En 2000, un sondeo Demoscopia elaborado mediante entrevistas a domicilio señalaba que seis de cada diez españoles decían sentirse bien consigo mismos, además de confiar en un mundo cada vez más sano, libre y feliz. Dos años más tarde, la agencia oficial Eurobarómetro mostraba que la población española, junto con la holandesa, obtenía la cota más alta en bienestar psicológico. En 2006 este mismo organismo documentó que el 84% de los españoles afirmaba estar muy o bastante satisfechos con su vida, cuatro puntos por encima del resto de los europeos. Entre los jóvenes, el termómetro de la autoestima también marca niveles superiores a la mayoría de los países de la UE, como reflejó el informe Juventud en España 2004 y confirmó recientemente Unicef. Es verdad que todos conocemos paisanos que viven hundidos en el autodesprecio y hasta piensan que no merecen vivir. Pero incluso si usamos la tasa de suicidios como indicador del estado emocional de un pueblo -algo que propuso el respetable sociólogo francés Émile Durkheim-, la proporción de estas trágicas despedidas en España se encuentra entre las más bajas de Occidente (según Eurostat, en 2005 se contabilizaron 6,6 suicidios por cada 100.000 habitantes en este país, mientras que la media en el resto de Europa y Estados Unidos rozaba 11 muertes).Es cierto también que una alta autovaloración no es siempre un dato beneficioso. Como ocurre con el colesterol, existe una autoestima "buena" o socialmente constructiva y otra "mala", o narcisista, que se basa en el dominio sobre los demás. ¿Quién no se ha topado con algún déspota de ego inflado que practica el abuso de poder? Estos verdugos prepotentes son minoría, pero mantienen su capital de amor propio a costa de robárselo a otros, y hacen estragos en el ámbito social, laboral, escolar o familiar.La autoestima, entendida por la valoración que hacemos de la idea de nosotros mismos, es subjetiva. No podemos medirla como el pulso o la temperatura del cuerpo. El único método para estudiarla es preguntar. Además es personal; a la hora de autovalorarnos no distinguimos entre mí y mío, y, de acuerdo con nuestras prioridades, ponemos en la balanza desde la habilidad para relacionarnos hasta nuestras posesiones, pasando por el físico, la aptitud para el trabajo o para desempeñar nuestro papel familiar o social, los talentos, los logros o los fracasos. También sopesamos el grupo social al que pertenecemos y las opiniones que creemos tienen de nosotros los demás. Al autovalorarnos, casi todos nos protegemos excluyendo del cómputo los problemas que consideramos fuera de nuestro control o los infortunios inevitables.La buena autoestima de los ciudadanos es un dato de gran relevancia que debemos celebrar. Pocas cosas son más determinantes en la vida de las personas que cómo se sienten consigo mismas. Una autoestima sana suele ir de la mano de la participación constructiva en la sociedad, de la capacidad para adaptarnos a los cambios y superar la adversidad y de la satisfacción con la vida en general.Siempre me ha llamado la atención el hecho de que mientras los estadounidenses tienden a presumir sin reparos de autovalorarse generosamente, mis paisanos españoles no suelen hablar, y mucho menos vanagloriarse, de su probada autoestima. Creo que esta actitud se debe, en parte, a que en España, tradicionalmente, la percepción favorable de uno mismo se ha teñido de ignorancia o de egocentrismo. Otro condicionante es la exaltación de la modestia, bien como virtud espiritual o por aquello de que "la uña que sobresale es la que recibe los golpes". Finalmente, no puedo evitar volver a la anécdota del principio para expresar mi convencimiento de que los pensamientos automáticos derrotistas, que tanto abundan en este Reino, nos roban continuamente la conciencia de nuestro alto y saludable bienestar emocional.Luis Rojas Marcos es psiquiatra y profesor en la Universidad de Nueva York (El País, 09/06/07).

Funte: http://ccampos1946.blog.com/1834013/