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jueves, junio 28, 2007

Penes, velocidad y virilidad.


Jugar con los estereotipos siempre funciona y las autoridades de tráfico de Australia no han dudado en aprovechar el filón. Si quienes más excesos cometen en la carretera son los chicos, por qué no utilizar los recursos del psicologismo popular para avergonzarles. Todos sabemos que la exhibición exagerada de conductas autoafirmativas son intentos de compensar frustraciones íntimas, como la de padecer una carencia física particulamente ingrata... por ejemplo ¡TENER UN PENE PEQUEÑO!.

¡Gran idea!. Este hallazgo permite explotar el filón del sexismo inverso –siempre simpático- y a la vez es efectivo, porque hace realmente daño, ya que la pequeñez del pene es vivida como un estigma dramático por el muchacho, que difícilmente escapará a la asociación entre la afirmación de su identidad masculina y el tamaño del pene. Sobre todo, si insistimos en campañas como esta, que no contribuyen precisamente a deshacer ese tópico.
Tampoco, nos lleva demasiado lejos el argumento más elaborado de que "conducir muy deprisa no es sinónimo de hombría", porque no deja de insistir en el tópico de una hombría arquetípica relacionada con una serie de valores ideales que debemos encarnar. La hombría no alude más que a nuestra condición sexuada y se puede realizar de mil maneras.
Uno, para que se entiendan mejor sus argumentos, estaría tentado de seguir con la broma y jugar con otros estereotipos sexistas igual de dolorosos, pero no, mejor dejarlo.

Campaña contra los 'machotes' al volante
Las autoridades de tráfico de Australia relacionan el exceso de velocidad con la falta de masculinidad

ELPAIS.com - Madrid - 26/06/2007







"Conduces deprisa. Nadie cree que la tengas grande". Ése es el lema empleado por una campaña de tráfico australiana para intentar reducir las muertes en la carretera. El gancho es relacionar el exceso de velocidad y los alardes de masculinidad con la falta de esta última. Por aquello del "dime de qué presumes y te diré de lo que careces".

En el vídeo publicitario, varias mujeres se miran con complicidad y levantan el dedo meñique con cara de desprecio cuando un conductor pasa demasiado deprisa a su lado. La cosa queda clara: van deprisa, luego tienen el pene pequeño.
Ortodoxa o no, la campaña ha resultado efectiva pues, en poco espacio de tiempo, ha dado la vuelta al mundo. Medios de comunicación como la BBC o Il Corriere Della Sera se han eco de la curiosidad y varios internautas han colgado el vídeo en youtube.La campaña, que ha costado más de un millón y medio de euros, pretende que el exceso de velocidad se convierta en una práctica socialmente criticada. El anuncio se emitirá en cines, televisión, internet y vallas publicitarias.

lunes, diciembre 04, 2006

SEXISMO INVERSO

Adn: Lunes, 27 de noviembre de 2006, 21:38

La batalla de las mentes simples
El 'men-bashing', chicas con los calzoncillos de su chico, está tan extendido en publicidad que ahora lo cuela todo



Begoña Gómez
Una rubia cambia su complejidad por una mente simple. Una morena, su sexto sentido por un instinto básico. ¿Acaso necesitan sujetador para culminar el trueque?

No se puede decir que Abanderado haya innovado mucho a la hora de escoger estrategia para promocionar un producto que sólo usan hombres pero, en cierta medida, compran mujeres.

Antes ya habíamos visto una versión de su campaña Quién fuera hombre en la que las chicas, todas posibles candidatas a vecinitas de FHM, pasaban una tarde de "clásico comportamiento masculino" comiendo pizza directamente de la caja y jugando a la Play. Y en las últimas dos décadas el hombre zoquete ha vendido de todo, de café (que sí, tontorrón, decía una chica, que abrir el paquete es tan fácil que podrás contar hasta cinco a la vez) a lavadoras. Claro que la campaña de Abanderado tiene más pellizco. "Pero si es pro-mujer", podría defenderse la empresa si le apuntasen los observatorios de machismo en la publicidad. "Hay en uno en que se ve pezón", se comenta mientras en las oficinas. Hay quien ha descubierto incluso que en el concurso de eslógans que propone la web, a menos texto, más expuesta queda la chica.

El men-bashing, el sexismo inverso de raíz casi folclórica, tiene estatus de pared maestra en la cultura popular. No hay teleserie sin su mujer madura, sensible y equipada para el mundo adulto (Monica en Friends, Meredith en Anatomía de Gray, la doctora Cameron en House) ni sin su némesis en forma de borrico infantil pero esforzado.

En Gran Bretaña, un grupo de hombres ofendidos han fundado la Sociedad para la Prevención de la Misandria en los Medios -la RAE, por cierto, prefiere "androfobia", aunque no sabemos si se refiere a los anuncios de ropa interior- . Allí, el libro de bolsillo que se venderá más estas navidades es The dangerous book for boys, una guía de actividades de chicos de pre-guerra como matar sapos o usar tirachinas y que se vende como un antídoto (aunque no muy serio) contra la feminización de la sociedad. Ellos lo valen, porque llevan calzoncillos.

A esto me refiero...Si las mujeres fueran como los hombres45 s - 31-oct2006