jueves, abril 24, 2008

Educar en la gratitud

Acostumbro a practicar el post largo y la falta de tiempo me lleva a descuidar esta bitácora. Hoy me he hecho el propósito de escribir post más breves y frecuentes. Pues bien, empecemos.

Hoy me ha llamado la atención el libro ¡Gracias! de Robert A. Emmons. Se trata de una de esas obras que incurren en ese estilo empalagoso, característico la literatura de divulgación yanqui. Sin embargo, es un libro hermoso. Me ha hecho pensar sobre todo en el poco peso que tiene la gratitud en la educación actual. Enseñamos a nuestros jóvenes a desconfiar, a criticar, a cuestionar, a exigir, a reclamar..., pero ¿y a agradecer?. Ahí nos duele. Cuando el joven entiende que lo que recibe no es un regalo, sino que se lo merece, el aprendizaje padece un severo cortocircuito. Sólo se puede aprender desde la actitud de agradecimiento por la oportunidad de ampliar nuestros conocimientos, de crecer, de amar, de crear, de compartir y de ayudar a otros. He revisado el currículum de secundaria y no he encontrado nada equivalente a “educar en la gratitud”. Creo que si no se rectifica esta laguna, seguiremos empantanados.

6 comentarios:

Mar dijo...

Tampoco se agradece haber nacido, simplemente se va viviendo.

"Y es de bien nacido el ser agradecido":)

Tu observación es muy interesante.

Saludos

Pascual González dijo...

Una observación muy aguda, y creo que verdadera. Muy probablemente lo conozcas, pero si no fuera así, Alain Finkielkraut publicó hace unos años un libro llamado "La ingratitud" dedicado precisamente a la relación entre el sistema de enseñanza y la gratitud ante la tradición cultural europea y, en general, occidental.

La pequeña Delirio dijo...

Estoy terminando mis prácticas de CAP estos días. He estado dando clase de literatura (y comic) a chavales de cuarto de secundaria y entiendo eso que expones, lo entiendo pero, al hablar con profesores de otras generaciones, no sé, me sigue siendo más fácil ponerme en el lugar de los chavales y luchar por entusiasmarles (que "enseñarles" el temario. Una profesora los llamaba perezosos, pero no se les puede culpar a ellos, no solo a ellos. Ingratos? Mmmm, si, puede ser, pero con el tiempo algunos nos damos cuenta (tarde) y agradecemos, aunque sea desde la distancia... creo que también tiene mucho que ver con saber conectar... y los planes de estudio, que vuelven ingrato a cualquiera...

MujeresNet.Info dijo...

Hola!
Me gustaría intercambiar enlace contigo, ya que tu página y labor me parecen muy valiosas. Ya te agregué.
Saludos
Elsa

www.MujeresNet.Info

Enrique Jimeno Fernández dijo...

Perdonar mis "abandonos" del blog. Os agradezco especialmente los comentarios: todos me han hecho pensar. 1. Mar, siento pesar por demorar dar las gracias comentarios (el sentimiento de gratitud y el de culpa están interconectados). 2. Pascual, conozco otras obras de Finkielkraut, pero no había leído "La ingratitud". Comparto su demoledor diagnóstico. El capítulo titulado "El abandono de la lengua" es impagable". Gracias. 3. Pequeña delirio, tus palabras me han obligado a reflexionar sobre mi trabajo como educador. Me parece bien el intento de conectar con los chavales y de intentar entusiasmarles, pero la verdad es que es no es par mí el objetivo prioritario. La verdad es que como alumno, siempre desconfié de los profesores enrollados y agradecí mucho el tarabajo serio y discreto de otros que me enseñaron a trabajar a fondo sus materias. Lo ideal es la síntesis, pero mi orden de prioridades está claro. 4. Gracias Mujeres.net por tu comentario. intercambiemos enlaces.

Enrique Jimeno Fernández dijo...

Perdonar mis "abandonos" del blog. Os agradezco especialmente los comentarios: todos me han hecho pensar. 1. Mar, siento pesar por demorar dar las gracias comentarios (el sentimiento de gratitud y el de culpa están interconectados). 2. Pascual, conozco otras obras de Finkielkraut, pero no había leído "La ingratitud". Comparto su demoledor diagnóstico. El capítulo titulado "El abandono de la lengua" es impagable". Gracias. 3. Pequeña delirio, tus palabras me han obligado a reflexionar sobre mi trabajo como educador. Me parece bien el intento de conectar con los chavales y de intentar entusiasmarles, pero la verdad es que es no es par mí el objetivo prioritario. La verdad es que como alumno, siempre desconfié de los profesores enrollados y agradecí mucho el tarabajo serio y discreto de otros que me enseñaron a trabajar a fondo sus materias. Lo ideal es la síntesis, pero mi orden de prioridades está claro. 4. Gracias Mujeres.net por tu comentario. intercambiemos enlaces.